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Hillary Clinton, quien parece estancada en su marcha hacia la Casa Blanca frente a su rival demócrata Barack Obama, corre el riesgo de sufrir un nuevo revés hoy martes, mientras que John McCain tiene dificultades para convencer al sector más conservador de los republicanos.

El anuncio del domingo de la reorganización de su equipo de trabajo, con el reemplazo de la jefa de campaña, Solis Doyle, refleja una candidatura bajo creciente presión, cuando se acercan los momentos decisivos de la carrera por la investidura del Partido Demócrata.

Hillary Clinton, de 60 años, sufrió el fin de semana cuatro derrotas frente a su rival de 46 años, en Luisiana, Nebraska, el estado de Washington y en Maine. Hoy martes se cierne otra amenaza con las primarias de Maryland, Virginia y Washington D.C., donde las encuestas le auguran nuevas derrotas.

Obama con el
viento a su favor
El “supermartes” de la semana pasada era visto en su momento como el punto definitorio en el que Clinton entraría a la historia como la primera mujer nominada a la Casa Blanca. Pero ahora está en una carrera cabeza a cabeza con Obama para la convención de delegados que decidirá la nominación.

Obama ha ganado hasta ahora 20 estados contra los 11 de Clinton, aunque ella se llevó los premios más jugosos: California, Nueva York, Nueva Jersey y Massachusetts.

Según el sitio independiente RealClearPolitics, Clinton dispone de 1,142 delegados (incluyendo 213 “superdelegados” habilitados a votar por el precandidato que quieran), contra 1,146 de Obama (incluyendo 139 superdelegados), sobre los 2,025 necesarios para la investidura demócrata.

Además, las últimas victorias de Obama indican que tiene el viento a su favor.

Ohio y Texas, estados que el 4 de marzo otorgarán gran número de delegados, parecen por el momento más inclinados a Hillary Clinton, que este martes estará en El Paso (Texas, sur).

Pero “cuanto más conocen los votantes a Obama y su mensaje de cambio, más lo respaldan, lo cual es una buena señal ante las próximas primarias”, dijo su jefe de campaña, David Plouffe, en un memorando difundido el domingo.

Hillary Clinton dispone de pocas opciones para modificar esta dinámica.

Sólida en los debates, donde estima que puede atacar la inexperiencia de Obama, Clinton intenta imponer un cara a cara semanal, pero Obama sólo aceptó dos hasta el 4 de marzo.

Clinton espera asimismo una victoria el 19 de febrero en Wisconsin (norte), donde pretende obtener el apoyo de los hogares modestos y obreros, mientras que Obama se apoya preferentemente en los estudiantes.

Clinton va por los llamados “superdelegados” e intenta obtener el apoyo del ex candidato John Edwards: “Tengo la intención de pedirle a John Edwards que participe en todo lo que haré en la Casa Blanca”, dijo este fin de semana.

La batalla tiene un carácter totalmente diferente en el Partido Republicano, donde el gran favorito, John McCain, se ha visto afectado por la desconfianza que inspira en la franja más conservadora del electorado.

Cuando ya dispone de 724 de los 1,191 delegados que necesita para la nominación de su partido, McCain fue derrotado por el conservador Mike Huckabee (234 delegados) en Luisiana y Kansas, y ganó por escaso margen en el estado de Washington. Sin embargo, los sondeos le son favorables en Maryland y Virginia.

Huckabee declaró este lunes a la cadena NBC que tiene previsto seguir en la carrera. “No es sano que nuestro partido se aletargue, diga ‘se terminó’ y organice una coronación en lugar de una elección”, añadió.