•   SANTIAGO / AFP  |
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La sonda que llegó hasta el nivel donde se suponía estaban los 33 mineros atrapados en una mina en el norte de Chile no hizo contacto con ellos, confirmó el presidente Sebastián Piñera, lo que generó más desesperanza en esta compleja operación de rescate.

La perforadora superó durante la mañana de ayer jueves los 730 metros de profundidad pero no encontró el refugio donde se cree podrían haberse guarecido los mineros en caso de que estuvieran con vida.

“Lamentablemente la sonda más avanzada no hizo contacto con los mineros”, dijo ayer jueves Piñera en Santiago.

“Estábamos muy esperanzados. Lamentablemente no se hizo contacto. No se dio en el blanco”, agregó el mandatario.

Las autoridades atribuyen el nuevo intento fallido a una desviación de la máquina de sondaje, debido a imprecisiones en la topografía y a que no se cuenta con planos actualizados del yacimiento San José, con casi 120 años de explotación.

“No llegamos a la galería, porque tenemos una imprecisión en la topografía”, explicó el ingeniero a cargo de las labores técnicas de rescate, Andrés Sougarret, quien indicó que se requiere de una gran precisión pues un grado de desviación en la sonda genera una desviación de 10 metros en 700 metros de profundidad.

El Ministro de Minería, Laurence Golborne, calificó por su parte el fracaso como un “avance” en las complejas labores de rescate. “Esto más que un fracaso es un avance, con lo cual tenemos una demostración práctica de que la ingeniería que estamos utilizando es capaz de llegar a esa distancia”, señaló.

Durante la noche del miércoles se abrigó la esperanza de lograr un pronto contacto con los mineros, luego que se informara que una de las nueve máquinas de sondajes o perforadoras estaba a escasos metros de alcanzar el nivel donde estaba un refugio en donde podrían haberse guarecido.

El avance renovó la esperanza entre los familiares de los mineros que hacen vigilia en las afueras del yacimiento desde el 5 de agosto, cuando un primer derrumbe sepultó al grupo de mineros.

Luego de las palabras de Piñera la desesperanza volvió a reinar en el improvisado campamento que instalaron los familiares en las afueras de la mina, ubicada en pleno desierto de Atacama, a unos 800 kilómetros al norte de Santiago.

“Tenemos frustración”, reconoció María Segovia, familiar de uno de los mineros a medios locales, tras escuchar que no se logró el ansiado contacto. Ya en días previos, los intentos de acercarse a los mineros también se vieron frustrados.

La desviación de la máquina de sondaje obligó a volver a cero los trabajos de este equipo, aunque en paralelo seguían trabajando otras ocho perforadoras destinadas a establecer una vía de contacto por la cual se les pudiera suministrar agua, oxígeno y comida a los mineros, en el caso que hayan sobrevivido.

Una vez establecida esa comunicación las autoridades esperan poder concretar el rescate directo de los mineros a través de túneles cuya construcción se extendería por meses.

Los trabajos de rescate han sido especialmente complejos. Dos días después del primer derrumbe una serie de nuevos desplazamientos al interior de la mina tapó una chimenea o ducto de ventilación por donde se intentaba un rescate directo de los mineros.

Luego han sucedido una serie de inconvenientes en las labores de sondaje que retrasaron la operación más de lo previsto.

Los 33 mineros se encuentran atrapados en el yacimiento San José, donde se explota cobre y oro en el desierto de Atacama.