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La Fiscalía sueca anuló ayer sábado la orden de búsqueda emitida contra el fundador de “Wikileaks”, Julian Assange, al afirmar que el jefe del sitio Web que difundió documentos secretos sobre la guerra de Afganistán ya no es sospechoso de violación.

Assange había negado inmediatamente los hechos de los que se le acusaba, y tanto él como su entorno aseguraban que se trataba de una maniobra malintencionada contra “WikiLeaks”.

La Fiscalía que anunció por la mañana que Assange era buscado por violación y por agresión, publicó un breve comunicado sucinto a última hora de la tarde en el que explica que finalmente “la fiscal jefe Eva Finné decidió que Julian Assange no era sospechoso de violación” y que por eso “ya no es buscado”.

“Eva Finné no hará comentarios más detallados”, según la página Web de la Fiscalía, donde no se precisa en qué quedó la acusación de agresión. Contactada por teléfono, la Fiscalía remite a su página en Internet.

La AFP no ha podido hablar directamente con Assange, pero uno de sus colaboradores contactado por la mañana en Islandia declaró: “Julian desmiente estas acusaciones y dice que son falsas”.

Según Kristinn Hrafnsson, el fundador de “WikiLeaks” se encontraba en Suecia, y está dispuesto a ir a la Policía por iniciativa propia para dar una explicación.

“No estaba al corriente de estas acusaciones antes de leerlas en el tabloide de derecha “Expresen” esta mañana”, afirmó Hrafnsson quien las achaca a “organizaciones poderosas que quieren dañar a WikiLeaks”.

Expressen afirma que dos mujeres de 20 y de 30 años se personaron el viernes ante la Policía para contarle sus presuntas desventuras con Assange. Intimidadas, no quisieron presentar una demanda pero la Policía tomó la iniciativa de informar de ello a la Fiscalía, según el tabloide.

Según el mismo periódico, Assange conoció a una de las mujeres el sábado por la noche de la semana pasada en un apartamento de Södermalm, un barrio de Estocolmo, y a la otra el martes por la mañana en Enköping, a unos kilómetros al noroeste de la capital.

A lo largo del día, Julian Assange un australiano de 39 años, lanzó al aire una pregunta: “¿Por qué estas acusaciones llegan ahora? Es interesante”, decía, sin entrar en detalles en la página de Internet del diario sueco “Dagens Nyheter” (DN.se).

A primeras horas de la tarde, Twitter publicó un mensaje de “WikiLeaks” atribuido a Assange: “Las acusaciones carecen de fundamento, y su objetivo en un momento tal es profundamente inquietante”.

Este mensaje no figura en la página Web oficial de “WikiLeaks”, que publica por el contrario, otro comentario de Twitter que afirma: “Nos habían dicho que contáramos con golpes bajos. Acabamos de recibir el primero”. El autor de este comentario es identificado como “rxdazn”.

“WikiLeaks”, que brindó su apoyo a su fundador en un comunicado publicado en su blog oficial, enfureció al gobierno estadounidense al publicar en Internet unos 77,000 documentos confidenciales sobre la guerra en Afganistán. Y la semana pasada Assange anunció en Estocolmo su intención de publicar otros 15,000 más sobre esta contienda bélica.

El sitio intentó que el Ejército estadounidense lo ayudase a eliminar de estos documentos algunos elementos que podrían poner en peligro la seguridad de “inocentes”, pero fue en vano y cada una de las partes acusó a la otra del fracaso.