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WASHINGTON / AFP
Fiscales militares estadounidenses pedirán la pena de muerte para seis presuntos organizadores de los atentados del 11 de septiembre de 2001, incluido Khalid Sheikh Mohammed, quien admitió ser el cerebro de los mismos, anunció ayer lunes el Pentágono.

Las acusaciones tienen lugar apenas una semana después de que la CIA admitiera que Mohammed y otros dos miembros de Al Qaida detenidos fueron sometidos a “submarino”, o simulacro de ahogamiento, un trato que ha sido denunciado como tortura.

La eventual admisión de las evidencias obtenidas bajo coacción será decidida por el juez militar a cargo de los casos, señaló el brigadier Thomas Hartmann, un asesor legal del Pentágono a cargo de supervisar los juicios de una comisión militar.

“Serán juicios públicos”, dijo Hartmann al anunciar los cargos.

“Todas las evidencias, todos los detalles de las evidencias, todos los indicios de evidencias que vayan a parar al jurado, al tribunal militar serán reexaminados por los acusados, (serán) tema de careo, tema de repreguntas, tema de recusación”, dijo.

El director de la CIA, Michael Hayden, quien la semana pasada admitió el uso del “submarino” hace cerca de cinco años, dijo ayer lunes en un comunicado a funcionarios de la CIA que cinco de los seis “habían estado previamente sometidos a un programa de interrogatorios de la CIA”.

Opositores a las comisiones militares, a las que criticaron largamente por ser parte de “la guerra contra el terrorismo”, denunciaron la iniciativa de pedir la pena capital contra los acusados.

“Son ilegales, anticonstitucionales y una perversión de la justicia. El gobierno busca ahora ejecutar a gente sobre la base de evidencias totalmente manipuladas y poco confiables: es difícil imaginar un sistema moralmente más condenable”, señaló el Centro para los Derechos Constitucionales, que representa a algunos detenidos.

Todos los veredictos de culpabilidad están sometidos a una primera apelación automática antes de de la revisión de un tribunal militar, luego por un tribunal de Apelaciones estadounidense y en última instancia por la Corte Suprema de EU.

“Estas acusaciones aducen que hubo un muy sofisticado plan de largo plazo organizado por Al Qaida para atacar a Estados Unidos”, afirmó Hartmann.

Los seis fueron acusados de conspiración, asesinato, violación de las leyes de guerra, ataque a civiles, a objetivos civiles, serios daños intencionales a personas, destrucción de propiedad, terrorismo y apoyo material al terrorismo.

Cuatro de ellos fueron acusados de secuestrar o someter a peligro a aviones.

Hartmann identificó a los acusados como:
- Khalid Sheikh Mohammed, el cerebro de la operación, quien supuestamente se la propuso al líder de Al Qaida, Osama bin Laden, en 1996.

- Walid bin Attash, quien se supone dirigía el campo de entrenamiento de Logar, en Afganistán, por el que pasaron dos de los secuestradores.

- Ramzi bin al-Shibh, miembro de la célula de Hamburgo que iba a secuestrar los aviones el 11 de setiembre, pero que no obtuvo la visa para ingresar a Estados Unidos.

- Ali Abd al-Aziz Ali, sobrino de Khalid Sheikh Mohammed, quien se dice entregó 127,000 dólares para el plan y facilitó el viaje de nuevos de los secuestradores a Estados Unidos.

- Mustafa Ahmed al-Hawsawi, un asistente de Al-Aziz Ali, quien se supone entregó dinero, ropas occidentales y tarjetas de crédito a los conspiradores.

- Mohammed al-Qahtani, el supuesto secuestrador número veinte, a quien se le negó el ingreso a Estados Unidos el 4 de agosto de 2001.