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Policía, autoridades e Iglesia Católica se pusieron de acuerdo para salvar a un cura sospechoso de ser el cerebro de un atentado con bomba que causó nueve muertos en Irlanda del Norte en 1972, según reveló un informe publicado ayer martes.

Casi 40 años después del atentado perpetrado en Claudy, cerca de Londonderry, un informe firmado por el mediador de la Policía norirlandesa, Al Hutchinson, reveló que la investigación estableció que el padre James Chesney era el responsable de las operaciones del Ejército republicano irlandés (IRA, separatista católico) en la zona y el principal sospechoso en varios atentados, incluido el de Claudy.

Tres coches bomba estallaron en julio de 1972 en el pueblo, matando a nueve personas, entre ellas una niña.

El atentado se produjo seis meses después de la masacre de Londonderry -segunda ciudad de Irlanda del Norte-, donde paracaidistas británicos dispararon contra un nutrido grupo de manifestantes y mataron a 13.

Un policía pidió que se arrestara al cura, pero su jerarquía se opuso y prefirió informar a las autoridades políticas.

El caso se trató en una reunión que mantuvieron en diciembre de 1972 el secretario británico para Irlanda del Norte, William Whitelaw, y el responsable de la Iglesia Católica irlandesa, el cardenal William Conway.

Estos acordaron entonces trasladar al cura a Irlanda, fuera de la jurisdicción británica, lo que ocurrió en 1973. El religioso murió siete años más tarde, a los 46 años, como consecuencia de un cáncer.