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  • AFP

La explosión de un coche bomba esta madrugada en Ciudad Victoria acrecentó el clima de temor en el noreste de México, después de la masacre de 72 emigrantes y versiones sobre la desaparición de dos policías. El ataque ocurrido en la madrugada dejó fuera del aire en la región al canal Televisa, principal cadena de televisión de México, aunque no provocó víctimas, según informó el mismo canal.

El coche bomba explotó a las 00H18 locales (05H18 GMT) y "afortunadamente ninguno de nuestros compañeros resultó herido", afirmó el presentador de noticias Carlos Loret de Mola al iniciar el telediario matutino.

Una fuente del canal declaró en Ciudad de México que la explosión dañó las instalaciones de la estación, que se mantiene fuera del aire en la zona. Ninguna organización se atribuyó el ataque hasta el momento, el tercero contra Televisa este año. Pero Tamaulipas, uno de los seis estados mexicanos fronterizos con Estados Unidos, es centro de una disputa entre el Cartel del Golfo y sus antiguos lugartenientes de Los Zetas.

La explosión ocurrió en la capital estatal, mientras a 180 km en el poblado de San Fernando, continuaba hoy el proceso para identificar a los 72 emigrantes de Centro y Sudamérica que fueron masacrados el fin de semana en un rancho por presuntos miembros del grupo narcotraficante de 'Los Zetas'.

Investigan desaparición de policías
En tanto la fiscalía de Tamaulipas informó que se investigan versiones sobre la desaparición ayer de dos policías en San Fernando. Medios mexicanos aseguraron que estos agentes participaban de la investigación de la masacre.

La sospecha sobre la autoría de la matanza de emigrantes recae sobre Los Zetas, grupo creado por antiguos militares de cuerpos de élite que en los años noventa pidieron la baja o desertaron para unirse al cártel del Golfo y que ahora disputan a sus antiguos jefes el control de rutas del narcotráfico.

Un ecuatoriano que sobrevivió al ataque contra los migrantes aseguró que los agresores se identificaron como miembros de este grupo, que además del narcotráfico utilizan el robo de combustible y el secuestro de migrantes para financiarse.

El presidente mexicano Felipe Calderón afirmó que la masacre es un hecho de "barbarie" que muestra el "tamaño del reto" que significa el crimen organizado "para la estabilidad democrática del país". La estrategia de Calderón de lanzar a los militares contra el narcotráfico es criticada por la oposición, que lo acusa de exacerbar la violencia de los carteles, a los que se atribuyen unos 28.000 asesinatos desde que comenzó su gobierno en diciembre de 2006. Calderón ya se había referido al reto que significa el creciente poderío del crimen organizado tras el asesinato en junio en Tamaulipas del candidato favorito para ganar la gobernación estatal, atribuido también a organizaciones narcotraficantes.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó hoy en un comunicado la matanza y pidió a México "adoptar medidas urgentes para investigar y hacer justicia, así como para proteger a los migrantes en tránsito".