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  • EFE

Los cadáveres de 14 hondureños que fueron víctimas de la matanza de 72 inmigrantes latinoamericanos perpetrada en México serán repatriados probablemente la próxima semana, anunció hoy la Cancillería.

La directora encargada de Asuntos Consulares, Nelly Barnica, dijo a periodistas que la repatriación estaba prevista para mañana, pero que ya no será posible, sino hasta la próxima semana, porque deben cumplirse los trámites legales necesarios en México.

La funcionaria subrayó que, "mientras el Gobierno mexicano no autorice la salida de los cuerpos, éstos van a seguir en territorio mexicano", y remarcó que los cadáveres "todavía están en proceso de investigación" judicial.Hay que esperar que termine el trámite correspondiente para que entonces se dé" la repatriación, puntualizó Barnica, sin precisar en qué fecha podría ser.

La Cancillería ha habilitado una oficina y números telefónicos especiales para atender a los familiares de los 14 fallecidos y de otros hondureños que pudieran estar entre las víctimas de la matanza perpetrada en un rancho del estado mexicano de Tamaulipas.


Consternación en familia de la víctima
Una de las víctimas, Miguel Ángel Cárcamo, salió el pasado 2 de agosto rumbo a Estados Unidos con la ilusión de ayudar a su familia, pues sus ingresos como arenero en una quebrada de Tegucigalpa eran muy exiguos para sostenerse la pareja y sus cuatro hijos, relató su esposa, Marleny Xiomara Suárez.

La familia vive en la aldea El Guante, municipio de Cedros, departamento de Francisco Morazán (centro), desde donde Suárez se trasladó a la Cancillería en Tegucigalpa tras enterarse ayer, por un familiar, de que su esposo es uno de los asesinados en México.

Cárcamo, que tenía 42 años, trabajaba por temporadas semanales en Tegucigalpa y volvía a El Guante con el poco dinero ganado en la extracción de arena (a veces unos 700 lempiras,equivalentes a unos 36 dólares), indicó Suárez.

"Lo que él decía es que él quería irse (a Estados Unidos) para ayudar a su papá y ayudarnos a nosotros; la casita de nosotros es de madera, y él deseaba prosperar", apuntó.

De los cuatro hijos de la pareja, la mayor tiene 16 años y el menor tres años y medio.

Hijos no asimilan la muerte de su padre
Suárez manifestó que tuvo que dejar a sus dos hijos mayores en El Guante "porque no tenía dinero para traerlos a Tegucigalpa", y lamentó que ambos han comenzado a sufrir desmayos y otros problemas de salud tras conocer la muerte de su padre.

Recordó, además, que la última vez que su esposo la llamó fue hace dos semanas,y le confirmó que ya estaba cerca de la frontera entre México y Estados Unidos.

"Que me ayuden porque yo soy demasiado pobre, no tengo quien me ayude", pidió la mujer a las autoridades hondureñas, y dijo esperar que los autores de la matanza "paguen por lo que han hecho".

"Tengamos paciencia" para enfrentar la tragedia, exhortó Suárez a los familiares de los demás hondureños asesinados.