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  • AFP

La crecida en el valle del río Indo comenzó a ceder y desvió su curso de la ciudad de Tatta, abandonada por sus habitantes, anunciaron hoy las autoridades del sur de Pakistán, un país devastado desde hace más de un mes por las peores inundaciones de su historia.

En una semana, millones de personas huyeron de sus aldeas en la provincia meridional de Sind, evacuando las grandes ciudades a medida que la violenta corriente del Indo rompía los diques y se dirigía hacia su desembocadura en el Mar de Omán. "El agua está retrocediendo hacia el mar y el nivel baja, numerosos habitantes comienzan a regresar a sus hogares", declaró esta mañana Hadi Bajsh Kalhoro, un alto responsable administrativo del distrito de Tatta, la zona más afectada de la provincia de Sind.

Durante los últimos días, unos 300.000 habitantes de Tatta escaparon de esta ciudad a medida que los pueblos circundantes eran anegados por las aguas. Militares y obreros trabajan intensamente desde hace cuatro días para tratar de tapar una gran brecha abierta en el dique principal que protege a la ciudad. "La brecha fue tapada a medias y afortunadamente, el oleaje también cambió de dirección y se aparta de la ciudad y de los barrios habitados", subrayó Kalhoro.

El nivel de las aguas en la represa principal de la región, Kotri, cerca de la gran ciudad de Hyderabad, ha bajado, confirmó en Islamabad el jefe del Departamento de Meteorología Nacional, Qamar-uz-Zaman Chaudhry. Sin embargo, a su entender el peligro no ha sido totalmente descartado, "sobre todo en los lugares donde los diques se rompieron". El Indo continuará "a niveles excepcionalmente elevados durante 24 horas", advirtió en su sitio internet el Centro de Previsión de Inundaciones.

Bajo valle del Indo, la región más inundada
El bajo valle del Indo, en la provincia de Sind, se ha convertido en los últimos días en la región más inundada de Pakistán, a medida que en las otras -fundamentalmente en el norte y el centro- las aguas son reemplazadas por el lodo, en la peor catástrofe humanitaria de la historia de este país de casi 170 millones de habitantes.

En el distrito, alrededor de la ciudad de Tatta, los campos y las aldeas desaparecieron bajo un gigantesco lago de agua barrosa en el cual surgen algunos árboles, techos y minaretes. Algunos damnificados se instalaron en la cumbre de los diques que resistieron, señalaron periodistas embarcados en un helicóptero militar que les lanzó víveres.

Más de un mes después del comienzo de las inundaciones, unos 8 millones de damnificados, entre los cuales hay cerca de 5 millones de personas sin hogar, necesitan ayuda urgente, según la ONU. El éxodo masivo de Sind seguramente aumentará estas cifras.

El balance de unos 1.600 muertos también aumentará considerablemente a medida que se retiren las aguas, advirtieron las autoridades.

Desde comienzos de agosto, más de siete millones de personas fueron desplazadas en la provincia de Sind, incluyendo a más de un millón entre el viernes y el sábado, según la ONU y las autoridades locales.