•   TEGUCIGALPA / AFP  |
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Los restos de 12 emigrantes hondureños masacrados en México, fueron sepultados ayer jueves por sus familiares en Honduras, pero otros cuatro cadáveres requerirán más exámenes forenses para confirmar sus identidades.

Los 16 cadáveres llegaron el miércoles a Tegucigalpa en un avión militar mexicano, y fueron examinados por médicos forenses en la base de la Fuerza Aérea Hondureña, quienes autorizaron la entrega de 12 cuerpos para ser sepultados.

Los forenses tomaron huellas dactilares y sacaron muestras de tejidos para practicar exámenes de ADN a los 16 cadáveres y las compararon con muestras de sangre de familiares antes de entregar los 12 féretros.

Los cuerpos entregados son los que fueron identificados plenamente por los investigadores forenses, y fueron trasladados en camiones del ejército hacia las ciudades y pueblos donde viven sus familias.

Los otros cuatro “los vamos a tener que llevar al Instituto de Medicina Forense para hacerles pruebas de ADN, para poder identificarlos; tenemos que cruzar las huellas con las que están en el Registro Nacional de las Personas porque debemos descartar que nos hayan mandado cadáveres que no corresponden a hondureños”, dijo el fiscal Luis Rubí.

Evidencias importantes
El vicecanciller Alden Rivera, quien estuvo en México para coordinar la repatriación de las víctimas hondureñas, dijo que “son cuatro cadáveres los que no se entregaron, y dos de ellos tienen una evidencia importante que no corresponden a las personas. Los otros dos creemos que se van a poder identificar”, agregó Rivera.

Rivera viajará de nuevo a México y estimó que podría llegar a 30 el total de hondureños muertos en la matanza de 72 inmigrantes que tuvo lugar la semana pasada en el poblado de San Fernando, a unos 180 kilómetros de la frontera con Estados Unidos, atribuida al violento cártel de ‘Los Zetas’.

Las autoridades mexicanas continúan en el proceso de identificación de los cadáveres, entre los que hay también 12 salvadoreños, cuatro guatemaltecos y un brasileño ya identificados.

Los emigrantes viajaban el 29 de agosto por territorio mexicano en un camión hacia la frontera con Estados Unidos, cuando fueron interceptados por miembros del cártel de las drogas ‘Los Zetas’, que los llevaron a una hacienda de Tamaulipas, donde los fusilaron por negarse a trabajar para ellos, según relató un sobreviviente ecuatoriano.