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Ocho personas murieron y cientos de casas quedaron destruidas en nuevos incendios forestales en el sur y el centro de Rusia, donde las autoridades desplegaron un fuerte dispositivo para combatir las llamas, avivadas por intensas ráfagas de viento. "Hasta el momento nos han informado de ocho muertos", afirmó un portavoz del ministerio de Situaciones de Emergencia citado por la agencia Interfax.

Ráfagas de viento que soplaron durante esta madrugada atizaron el fuego que destruyó 532 edificios, incluidas 400 viviendas, a unos 1.000 kilómetros al sureste de Moscú, precisó el portavoz. "Unas 1.000 personas se encuentran sin abrigo. Dieciocho personas han resultado heridas", informó el ministerio en una declaración. Pero las autoridades aseguraron que los fuertes vientos habían remitido y que la mayoría de los focos de incendio estaban bajo control.

Estos nuevos incendios se producen cuando Rusia enfrenta las consecuencias de una sequía récord y de gigantes incendios forestales que destruyeron más de un cuarto de las cosechas en el país durante el verano (boreal), lo cual obligó a suspender las exportaciones de cereales.

Hoy, el primer ministro Vladimir Putin anunció una ayuda estatal de emergencia de mil millones de rublos (25,4 millones de dólares) para la reconstrucción de las zonas afectadas. "El dinero servirá para compensar a los ciudadanos por las pérdidas en sus propiedades", afirmó Putin durante un encuentro con el ministro de Situaciones de Emergencia Sergei Shoigu, según el portal internet del gobierno ruso.

Ayer, Putin declaró que la suspensión de las exportaciones de cereales no se levantará antes de la cosecha del próximo año, extendiendo el embargo del mayor productor mundial hasta por lo menos mediados de 2011 en momentos en que los precios de los productos básicos se disparan en las regiones rusas.

El estado de emergencia fue declarado hoy en Togliatti (Urales) cuando las llamas consumieron unas 200 hectáreas de bosque en sus inmediaciones, informó el alcalde, Anatoly Pushkov, citado por la agencia RIA Novosti. Un portavoz del ministerio de Situaciones de Emergencia citado por las agencias había dicho que el fuego afectaba sólo a 86 hectáreas esta tarde.

Los incendios forestales registrados en Rusia a mediados de este año destruyeron más de un millón de hectáreas de bosque y pueblos enteros, además de dejar una cincuentena de muertos, según balances oficiales. Los incendios también amenazaron a varias centrales nucleares importantes, entre ellas la de Sarov, a 500 km al este de Moscú.

El estado de emergencia había sido suspendido el 23 de agosto en la última de las siete regiones de la parte occidental del país donde seguía vigente. Las temperaturas habían descendido en Moscú desde la inédita ola de calor que golpeó la capital rusa durante el verano, pero en las regiones del sur se volvió a alcanzar los 40 grados Celsius en los últimos días.