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  • AFP

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ordenó arreciar el combate a las guerrillas ante los cruentos ataques que esta semana dejaron 14 policías y tres militares muertos, mientras analistas consideran lejana la posibilidad de un diálogo.

"La orden que les he dado a los comandantes, a los jefes de toda la policía es arreciar, arreciar y arreciar. No podemos bajar la guardia, lo que tenemos que hacer es confrontar el terrorismo con todo lo que está a nuestro alcance", señaló Santos al cabo de un consejo de seguridad.

El presidente y los altos mandos militares se trasladaron al departamento de Caquetá, donde murieron los 14 policías, para evaluar la estrategia militar en la zona. En tanto el ministro del Interior, Germán Vargas, advirtió a las guerrillas que el gobierno considera ese ataque como un "delito de lesa humanidad" y afirmó que ese tipo de "crímenes atroces nunca serán amnistiados ni indultados".

El gobierno ofreció una recompensa de 500 millones de pesos (unos 275.000 dólares) por informaciones que permitan la captura de alias Wilmer, comandante del frente 15 de las FARC, al que se le atribuye ese ataque.

Mueren 15 rebeldes en Arauca
Desde la asunción de Santos, el 7 de agosto, no han cesado los operativos de las fuerzas militares contra las guerrillas en todo el país. Hoy, quince rebeldes del Ejército de Liberación Nacional murieron en un bombardeo de la Fuerza Aérea y el Ejército en el departamento de Arauca (este, fronterizo con Venezuela).

Para el politólogo Alfredo Rangel, de la Fundación Seguridad y Democracia, los ataques de la guerrilla buscan impulsar un diálogo, propuesto por los insurgentes con motivo de la llegada del nuevo gobierno. "En la lógica de las FARC, con estos ataques se intenta respaldar la propuesta de paz que hizo su comandante Alfonso Cano" una semana antes de la asunción de Santos, "pero el efecto que puede producir es el contrario", opinó. "La respuesta del gobierno será insistir en que su voluntad de enfrentar a la guerrilla no se va a doblegar con este tipo de acciones. El gobierno y la sociedad esperan que para que haya un diálogo cesen los actos de violencia y haya más bien actos de paz, como la liberación de los secuestrados", aseguró.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza condenó el ataque de las FARC y consideró que mientras el gobierno de Santos "se encuentra empeñado en generar un clima propicio para la búsqueda de salidas pacíficas al conflicto, atentados criminales como el ocurrido van en la dirección contraria a este propósito".

Santos, un político de derecha que fue ministro de la Defensa del ex presidente Alvaro Uribe entre 2006 y 2009, ganó la presidencia de Colombia con la promesa de mantener la política de "seguridad democrática", que privilegia el enfrentamiento militar ante las guerrillas y que le valió una altísima popularidad a su antecesor.

Durante la gestión de Santos en el ministerio de Defensa, las FARC sufrieron los más duros golpes de los últimos años. Sin embargo, Santos ha reiterado que la vía del diálogo "no está cerrada" siempre que la guerrilla libere a los secuestrados, algunos cautivos hace más de diez años, y cese el reclutamiento de menores de edad, entre otros gestos.

"La posición de Santos es continuar el hostigamiento militar a la guerrilla. Esa es una política clara. A la vez, quiere dejar la puerta abierta a un diálogo, pero con condiciones. Eso tomará tiempo y él lo sabe", señaló León Valencia, de la ONG Nuevo Arcoiris, que estudia el conflicto colombiano. "Mientras tanto sigue la confrontación, y las FARC buscarán golpear a las fuerza militares, para demostrar que están vivas y que son una amenaza", opinó Valencia.

La última negociación del Estado colombiano y la guerrilla fue entre 1999 y 2002 en la zona de San Vicente del Caguán (sur), que el ex presidente conservador Andrés Pastrana aceptó despejar militarmente para un diálogo con las FARC que no tuvo éxito.