•   CHRISTCHURCH, Nueva Zelanda, AFP  |
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Un violento sismo de magnitud 7,0 causó enormes daños materiales ayer sábado en Christchurch, la segunda ciudad de Nueva Zelanda, y las autoridades que decretaron el Estado de emergencia, dijeron que fue una “gran suerte” que no se registrasen muertos.

De acuerdo con los cálculos iniciales se produjeron daños estimados en unos 2,000 millones de dólares neozelandeses (1,440 millones de dólares, 1,120 millones de euros).

Se derrumbaron edificios, algunos puentes son impracticables, el suministro de energía eléctrica fue cortado y los conductos de agua, gas y aguas servidas se rompieron.

Los vecinos aterrorizados escaparon de sus hogares para descubrir que las calles estaban cubiertas de vidrios rotos y escombros.

A pesar de la magnitud de los destrozos, sólo dos personas sufrieron heridas graves en esta ciudad de unos 340,000 habitantes.

El terremoto tuvo lugar poco antes de la madrugada, cuando había poca gente en las calles, mientras las fachadas de los inmuebles se estrellaban en el suelo, aplastando a los automóviles estacionados y cubriendo las calles con vidrios quebrados.

Las autoridades advirtieron a los habitantes que no se acercaran a los edificios que sufrieron daños por temor a nuevos derrumbes, ya que las réplicas continuaban sacudiendo a Christchurch.

Horror por magnitud de daños

El alcalde de la ciudad, Bob Parker, dijo que estaba “horrorizado por la magnitud de los daños” ocasionados por este sismo. Fue evidente que los destrozos eran mucho mayor de lo que se había creído inicialmente.

“Hemos decidido declarar el Estado de emergencia en la ciudad. Así nos será un poco más fácil evacuar a la gente de los edificios si hace falta, y cortar las calles”, anunció Parker en la radio nacional.

“No debe haber una casa, no debe haber ni una familia en nuestra ciudad que de alguna forma no haya sufrido daños personales o en su propiedad”, afirmó el alcalde. “Creo que es como un iceberg. Bajo las líneas visibles, hay daños estructurales considerables”, agregó.

El terremoto tuvo lugar a las 04H35 (16H35 GMT del viernes), a una profundidad de 5 kilómetros y a unos 45 kilómetros al oeste de Christchurch, indicó el Servicio Geológico de Estados Unidos (US Geological Survey).

Michele Hider, portavoz del Hospital de Christchurch, dijo que dos hombres de unos 50 años habían sufrido heridas graves.

Uno de ellos fue herido al derrumbarse una chimenea, y el otro, por vidrios que cayeron sobre él.

La Policía acordonó el centro de la ciudad porque los saqueadores estaban robando en los negocios rompiendo vitrinas de los almacenes, señaló el inspector de Policía, Mike Coleman.

“Aquí hay daños considerables, y ya tenemos los informes de saqueos. Las vitrinas de los comercios están rotas y naturalmente es fácil robar”, señaló.

Coleman agregó que, debido a los grandes daños, se pidió a los habitantes que permanecieran en sus hogares.

Pocas horas después del terremoto, las rutas de los suburbios de la costa estaban llenas de automóviles, porque los residentes se dirigían tierra adentro, pero no se registró un tsunami.

Este movimiento telúrico que se sintió en la Isla del Sur y la Isla del Norte, fue el más destructor que se haya registrado en Nueva Zelanda, desde el sismo de 1931 en la Bahía de Hawke, que mató a 256 personas.

Nueva Zelanda se encuentra en el “Cinturón de Fuego”, en el límite de las placas tectónicas de Australia y el Pacífico, y sufre unos 15,000 temblores anuales. Casi todos los días se produce un movimiento telúrico de magnitud 4,0 o superior.