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Hillary Clinton necesitará un gran golpe de fortuna para impedir que la enorme ola generada por Barack Obama lo conduzca a ganar la investidura demócrata para la presidencial de noviembre, mientras parece fracturarse la base electoral de la ex primera dama entre mujeres, blancos y los más modestos.

El tiempo apremia, ya que solamente quedan por decidirse un tercio de los delegados en la convención demócrata que designará a su candidato, y Obama no sólo ha ganado siete elecciones primarias consecutivas desde el sábado con una considerable ventaja sobre su rival.

La senadora por Nueva York, que ya ha ganado en los “grandes” estados de Nueva York, Nueva Jersey y California, está decidida a añadir los de Ohio y Texas a su palmarés. Para permanecer en la carrera y revertir la tendencia que favorece a su contrincante, la victoria en estos dos estados, que celebrarán sus primarias el 4 marzo, es obligatoria.

Los estrategas de Clinton quieren capitalizar el voto de los obreros y las personas de la tercera edad de Ohio, dos categorías de electores que Obama no ha conseguido seducir todavía.

Por su parte, en Texas cuenta con el voto de la poderosa minoría hispana, y prevé también ganar en Pensilvania, que votará el 22 de abril, para contrarrestar la ‘ola Obama’.

Cada día se aleja más
Según el sitio independiente RealClearPolitics, teniendo en cuenta los votos de los “superdelegados” de los que se conoce su preferencia, Obama cuenta actualmente con 1,260 delegados, frente a los 1,221 de Clinton.

Para obtener la nominación demócrata, es necesario conseguir el apoyo de al menos 2,025 de los 4,049 delegados que se reunirán en la convención de Denver (Colorado, oeste) entre el 25 y el 28 de agosto.

El problema es que las próximas consultas podrían no crear una diferencia sustancial en número de delegados.

Las reglas del Partido Demócrata atribuyen los delegados de cada estado de forma proporcional a los votos, por lo que el perdedor de una primaria se asegura una cantidad de apoyos considerable.

El papel de los “superdelegados”

Ante esta situación, la batalla de los delegados y particularmente el papel de los “superdelegados” amenazan con envenenar el campo demócrata antes de la convención.

Estos “superdelegados” representan el 20% del total y cerca del 40% de los necesarios para decantar la nominación.

Por ello, el equipo de Obama hace hincapié en el número de estados y el número de votos ganados por cada candidato: desde el inicio de las primarias, el 3 de enero, el senador de Illinois ha recogido más de 9 millones de sufragios por poco más de 8.5 millones de Hillary Clinton.

Otra dificultad para la senadora es que antes del 4 de marzo hay otras consultas de menor importancia en las que no es favorita: el martes se votará el Hawaii, estado natal de Obama, donde es favorito indiscutible, y en Wisconsin, donde los sondeos son también claramente favorables para éste.