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El gobierno hondureño tomará precauciones en las fronteras para impedir el ingreso de pandilleros juveniles al entrar en vigencia en las últimas horas la ley antimaras en El Salvador, anunció ayer lunes el ministro de Seguridad, Oscar Álvarez.

El ministro declaró a la prensa que no iba a permitir “que los pandilleros salvadoreños conviertan a Honduras en un centro de descanso o vengan a pasar el agua”.

“Sabíamos que la Ley Antimaras se aprobaría en El Salvador. Es una situación que hemos estado analizando desde hace varios días y hemos puesto en alerta a las unidades especiales para evitar que los pandilleros vengan a establecerse aquí”, advirtió Álvarez.

Advierten sobre migración delincuencial

Víctor Maldonado, jefe del Estado Mayor del Ejército salvadoreño, reconoció que la vigencia de la Ley Antipandillas en El Salvador “provocaría la migración de miles de pandilleros hacia Guatemala y Honduras”.

La ley salvadoreña sanciona con 10 años de cárcel a los jóvenes que se organizan en pandillas o maras.

El Congreso salvadoreño aprobó la ley el 1 de septiembre y el presidente Mauricio Funes la sancionó el 9, día en que finalizaba un paro del transporte colectivo de tres días impuesto por las pandillas exigiendo que no se aprobara esa legislación.

La ley comenzó a regir el domingo, aunque en un primer momento se había anunciado oficialmente que estaría en vigor desde el lunes.

En 2002 Honduras puso en vigencia una reforma del artículo 332 del Código Penal, más conocida también como ley antimaras, que castiga hasta con 30 años de cárcel a los jefes de las pandillas Mara Salvatrucha (MS-13) y Mara 18 (M-18) y a sus miembros por “asociación ilícita”.

Unos 800 miembros de ambas pandillas fueron a dar a la cárcel y violencia en los barrios y colonias marginales disminuyó, pero cambiaron sus métodos, por ejemplo dejaron de tatuarse porque los identificaban por los tatuajes.