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La propuesta presentada en la Cámara de Representantes estadounidense que pide al gobierno considerar si Venezuela es un "santuario terrorista", responde sobre todo a motivaciones políticas internas en un año electoral, y seguramente no tendrá andamiento, estimaron analistas consultados por la AFP.

Según los expertos, la iniciativa promovida por legisladores conservadores en momentos en que Venezuela se enfrenta con la petrolera más grande del mundo, ExxonMobil, muestra asimismo dos líneas de pensamiento en el oficialismo republicano sobre las relaciones con el gobierno de Hugo Chávez, una de retórica dura y otra de moderación y bajo perfil.

"Se cometen los mismos errores de siempre", resumió Michael Shifter, vicepresidente del centro de estudios Diálogo Interamericano en Washington.

"Estas propuestas, ideas, solamente van a aumentar los problemas y va a ser un regalo para Chávez. Eso agrava ya una situación de bastante tensión y creo que, afortunadamente, tengo la impresión de que no va prosperar", estimó.

Un grupo de 22 representantes presentó un proyecto de resolución, aún no considerado por la Cámara, llamando a "Estados Unidos a examinar hasta qué punto Venezuela puede ser designado como un santuario terrorista".

Esta definición aplica, de acuerdo al texto de la resolución al que accedió la AFP, a "un área en el territorio de un país que es usada por un terrorista u organización terrorista bajo un gobierno que expresamente lo consiente, o con conocimiento, permiso, tolerancia o indiferencia (hacia) ese uso de su territorio".

La congresista republicana por Florida, Ileana Ros-Lethinen, ferviente crítica de Chávez y del líder cubano Fidel Castro, y una de las principales promotoras del proyecto, esgrime en particular que debería investigarse si Venezuela da cobijo a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), considerada una organización terrorista por Estados Unidos.

Chávez pidió en enero que se reconozca como fuerza beligerante a las FARC y dijo que esa guerrilla tiene un proyecto político que su país respeta.

Para Shifter, la propuesta de resolución lanzada hace algunos días por legisladores republicanos, es más bien una "reacción de frustración" ante la relación de Chávez con Irán y con las FARC.

"Creo que en general la administración y los aliados de Estados Unidos en la región -empezando con (el presidente colombiano Alvaro) Uribe-, me imagino que no están interesados en exacerbar una situación que ya es bastante tensa", sostuvo.

Según Dan Restrepo, director del programa de estudios para las Américas del Center for American Progress en Washington, "es bastante claro que es una propuesta súmamente política, hecha en un momento de tensión" entre Venezuela y ExxonMobil.

"Yo no creo que va a ir a ningún sitio" esta iniciativa, enfatizó Restrepo.

"La administración en general entiende que los intereses de Estados Unidos no se sirven bien entrando en una batalla retórica con Chávez", dijo.

Pero "siempre es una buena política para Ros-Lethinen en la Florida enfrentarse con Hugo Chávez. (...). Esto siempre tiene resonancia política en ese marco", añadió.

Por otra parte, "estamos en un año electoral, esto combina, trata de unir algunos de los temas favoritos de Ros-Lethinen y de otros conservadores, y tratar de hablar de las amenazas contra Estados Unidos y convertir todas las discusiones de política exterior en discusiones sobre terrorismo", opinó.

Ambos expertos coincidieron en que iniciativas como esta, más bien benefician a Chávez.

"Es algo que siempre está alimentando su retórica, y sus ataques verbales contra Estados Unidos. Esto se prestaría a su estrategia", dijo Shifter. "No sería muy inteligente colaborar con su agenda de esa manera", concluyó.

Restrepo destacó asimismo que el proyecto de resolución evidencia la existencia de dos corrientes del Partido Republicano en relación a Chávez: la de "confrontación retórica" y otra, encarnada por el jefe de la diplomacia estadounidense para América Latina, Tom Shannon, para quien el choque "no sirve para avanzar los intereses de Estados Unidos en la región y en Venezuela".

"Aquí estamos viendo esa diferencia salir al público", añadió.