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El gobierno colombiano reiteró hoy la exigencia de que las guerrillas izquierdistas "dejen el terrorismo" para poder dialogar, luego de que las FARC rechazaran en un comunicado las condiciones planteadas por el presidente Juan Manuel Santos. "Yo he dicho claramente: para cualquier diálogo se requiere que dejen de hacer terrorismo. En eso no cabe la menor duda, no cabe la menor interpretación diferente a lo que esas palabras quieren decir", declaró Santos desde Nueva York, según una declaración difundida en Bogotá por la presidencia.

"Tienen que dejar de hacer terrorismo si quieren algún diálogo. Si no dejan de hacer terrorismo, nosotros seguiremos aplicando toda la presión militar como lo estamos haciendo y lo seguiremos haciendo", agregó Santos, quien asiste esta semana a la Asamblea General de la ONU.

Santos respondió así al Bloque Sur de las FARC, que hoy manifestó su disposición a un diálogo pero sin condiciones previas, según un comunicado divulgado en Internet. "El Bloque Sur (que combate en esa zona del país) una vez más reitera ante la opinión pública nacional e internacional la disposición de las FARC para conversar con el actual gobierno y encontrarle una salida política al conflicto social y armado que vive el país, pero sin ningún tipo de condicionamiento", cita el comunicado de la facción del grupo rebelde. "Lo que el presidente está exigiendo para conversar deberá ser el resultado de un acuerdo de paz y no la condición previa al diálogo", agregó el comunicado divulgado por la agencia Anncol, que difunde información de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas).

El ministro del Interior y Justicia, Germán Vargas, declaró a periodistas en Bogotá que "el gobierno no va a avanzar en diálogos estériles que no conduzcan a nada, y mucho menos aceptar condicionamientos de las organizaciones ilegales".

Atentado cinco días después de toma de posesión
Santos asumió la presidencia el pasado 7 de agosto y en su discurso de investidura ofreció una posibilidad de diálogo a las guerrillas, que ya habían manifestado su deseo de conversar con el nuevo gobierno a través de un video de Alfonso Cano, el máximo jefe de las FARC. Pero cinco días después de la toma de posesión, tras la explosión de un coche-bomba en Bogotá cuya autoría aún se desconoce, Santos condicionó cualquier acercamiento con las FARC a que cesen los actos violentos y liberen a los secuestrados, 20 de ellos miembros de la fuerza pública.

Santos también pidió a las FARC y a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista) que dejen de sembrar minas y entreguen a todos los menores de 18 años que integran sus filas. El Bloque Sur de las FARC aseguró en su comunicado que Santos "sólo ofrece la paz de los sepulcros" y advirtió que "mientras haya guerra, habrá actos de guerra de parte y parte".

La declaración de esa facción de las FARC se produjo en ocasión de la divulgación de su balance de un ataque contra la Policía el pasado 1 de septiembre en el departamento de Putumayo (sur, fronterizo con Ecuador y Perú) en el que murieron 14 uniformados. Ese ataque hace parte de una ofensiva de las FARC y el ELN desplegada tras las asunción de Santos y que en lo que va de septiembre deja al menos 43 policías y militares muertos, así como 42 guerrilleros.

Ante la ofensiva, las fuerzas armadas propinaron el domingo el más duro golpe dado hasta ahora en el gobierno de Santos a las FARC, al bombardear uno de sus campamentos cerca de la frontera con Ecuador, con un saldo de al menos 27 rebeldes muertos, según la Policía.

Las FARC, con 46 años de lucha armada, contaría con unos 8.000 combatientes, en tanto que el ELN no tendría más de 2.500, según estimaciones del Ministerio de Defensa.