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El jefe del movimiento chiíta libanés Hezbolá, Hassan Nasralá, declaró ayer jueves una “guerra abierta” a Israel durante el funeral de un dirigente de su partido en Beirut, donde una marea humana tomó las calles en apoyo al gobierno libanés, respaldado por Occidente.

“Si los sionistas quieren una guerra abierta, la tendrán”, espetó el jeque Nasralá en un encendido discurso transmitido por una pantalla gigante durante las exequias de Imad Mughnieh, un alto mando de las operaciones armadas del Hezbolá, asesinado el martes en un atentado con coche bomba en Damasco.

“Habéis asesinado fuera del territorio natural, habéis traspasado las fronteras”, dijo en lo que constituye una amenaza implícita de represalias contra los israelíes en el exterior de su territorio.

Nasralá se expresó así ante decenas de miles seguidores y de varios dignatarios, como el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Manuchehr Motaki, congregados en la periferia sur de Beirut.

En tanto, Israel negó su implicación en el atentado que costó la vida a Mughnieh, uno de los fundadores del brazo armado de Hezbolá en 1983. Interpol y Estados Unidos llevaban tiempo intentando ponerle la mano encima por estimar que está detrás de atentados y secuestros.

Varios portavoces del gobierno israelí consultados por la AFP se han negado a comentar las declaraciones de Nasralá.

Irán: “Operaciones criminales de Israel”

El jefe de la diplomacia iraní leyó un mensaje del presidente Mahmud Ahmadinejad en el que denunció las “operaciones criminales de Israel”.

Entretanto, en las calles aledañas los altavoces reproducían cánticos de elogio a Mughnieh, un héroe para los simpatizantes de Hezbolá.

“Hemos perdido a un hombre extraordinario, a un gran jefe militar”, se lamentó a la AFP Ali Hamdan, de 40 años. Los diarios de oposición libaneses coinciden en que el asesinato de Mughnieh asesta “un golpe muy duro” a Hezbolá.

Israel en alerta
Israel, acusado por el movimiento chiíta libanés Hezbolá del asesinato que costó la vida a uno de sus jefes, reforzó ayer jueves la seguridad de sus embajadas por temor a atentados y puso al Ejército en estado de alerta.

El Estado hebreo negó el miércoles estar implicado en el atentado perpetrado el martes en Damasco contra Imad Mughnieh, a quien consideraba “un terrorista”.

No obstante, el Hezbolá le atribuyó inmediatamente la responsabilidad de ese asesinato, y su jefe, Hassan Nasralá, amenazó implícitamente a Israel con atentados en el extranjero, en un discurso transmitido durante el funeral de Mughnieh en Beirut.

La “Oficina de lucha antiterrorista”, dependiente de la presidencia del Consejo israelí, toma muy en serio estas amenazas.

Israel ha instado a los israelíes que se encuentren en el extranjero a extremar la prudencia, pidiéndoles que se mantengan alerta, que eviten las citas imprevistas en lugares aislados y que estén atentos al peligro de secuestros.

Como consecuencia de las amenazas proferidas por el Hezbolá, “las fuerzas terrestres, aéreas y navales de Israel han sido puestas bajo alerta por orden del jefe del Estado Mayor, general Gaby Ashkenazi, para garantizar la defensa de la frontera norte y otros intereses del país”, según un comunicado castrense.

El ministro de Seguridad Interior, Avi Dichter, declaró a la radio pública que se había “procedido a una evaluación de la situación” a todos los niveles.

El servicio de Seguridad Interior (Shin Beth) dio instrucciones “para el refuerzo de la seguridad en los aeropuertos extranjeros, en relación con las compañías aéreas israelíes”, según otro responsable que no quiso ser citado.

Recuerdan atentados
La prensa recordaba un atentado atribuido al Hezbolá contra la embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 (22 muertos), semanas después de que el secretario general del movimiento chiíta, Abas Musaui, muriera en el sur del Líbano en un ataque aéreo israelí.

En 1994, un atentado contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), también en Buenos Aires, dejó 85 muertos. Interpol buscaba a Mughnieh por su presunta participación en este atentado.

Hezbolá “sufrió un golpe muy duro” y buscará nuestro punto débil para atacarnos sin desatar una guerra, estimó en la radio un responsable de los servicios de seguridad israelíes, cuya identidad no ha sido revelada.

Según la prensa extranjera, los servicios secretos israelíes (Mossad) ya habían intentado liquidar en el pasado a Mughnieh, sobre el que también pesaban acusaciones de implicación en atentados contra intereses franceses y estadounidenses.