•   NUEVA YORK  |
  •  |
  •  |
  • AFP

Los dirigentes de varios países musulmanes cercanos a Occidente aprovecharon su presencia en Naciones Unidas para hacer un llamado contra la "islamofobia" en Estados Unidos y Europa, que según ellos aumenta los extremismos.

La amenaza de un grupo evangelista estadounidense de quemar ejemplares del Corán, la polémica en torno a la construcción de una centro islámico cerca de la Zona Cero en Nueva York y los ataques contra los símbolos islámicos en Europa estuvieron en el centro de las preocupaciones y conversaciones de los países musulmananes durante la sesión anual de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Los dirigentes de países que tradicionalmente son poderosos aliados de Occidente hablaron sin tapujos en la ONU cuando crecen las tensiones religiosas a nivel mundial. El ministro de Relaciones Exteriores egipcio, Ahmed Abul Gheit, condenó ayer los "incidentes lamentables y terribles vinculados al islam de manera repetida y a veces sistemática". "Nos parece que Occidente en general se deja llevar por un enfrentamiento con el mundo musulmán. Este enfrentamiento sirve sólo para aumentar los extremismos", continuó. "Esto no crea una mayor seguridad ni estabilidad en el mundo", agregó, antes de pedir a los gobiernos occidentales que tomaran medidas, incluso por la via legislativa.

El rey Abdalá II de Jordania declaró que era "esencial resistir a las fuerzas de la división que propagan la incomprensión". También pidió a la ONU que se realizara una semana interreligiosa anual para promover la tolerancia.

Musulmanes se sienten ultrajados

El primer ministro malasio, Najib Razak, declaró que los 1.500 millones de musulmanes en el mundo se sentían ultrajados por las "tentativas que intentan tranformar al islam en un demonio". "Esto acentúa las divisiones entre el mundo musulmán y Occidente", agregó.

Muchos dirigentes de países musulmanes se sintieron incómodos por los comentarios del presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, que aseguró en la ONU que detrás de los atentados del 11 de septiembre había un "complot" estadounidense, comentaron los funcionarios.

Por su parte, el jeque Hamad Ben Khalifa Al-Thani, el emir de Qatar que lanzó iniciativas diplomáticas apoyadas por los países occidentales para terminar con distintos conflictos que van de la guerra de Sudán al enfrentamiento israelo-palestino, condenó los intentos de vincular al islam con el terrorismo. Se opuso a la "guerra contra el terrorismo", declarada por Estados Unidos luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001. "No estamos de acuerdo con vincular el término terrorismo con la religión islámica, ya que además de que es un hecho inexacto es una injusticia refutada por las pruebas de la historia reciente", declaró.

El jeque subrayó que "las acciones violentas y sin razón" en Estados Unidos, en Europa y en Asia, a fines del siglo XX nunca fueron calificadas de terrorismo estadounidense, europeo o asiático. "Esta violencia era atribuida a razones políticas, económicas, sociales o incluso ideológicas, sin vincularse con una religión, un país o una idea en particular", agregó.