•   MINA SAN JOSÉ / AFP  |
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Dos socorristas bajarán 700 metros por un hoyo hasta donde se encuentran los 33 hombres atrapados en la mina, y les ayudarán a prepararse para salir a la superficie. Será la primera fase de un complejo rescate que involucra desafíos técnicos, médicos y sicológicos.

Cuando una de las tres perforadoras que actualmente excavan llegue a los 700 metros de profundidad donde se encuentran los mineros, se activará un operativo en el que participarán más de un centenar de técnicos, médicos y socorristas.

Se dará inicio así, al llamado Día D, esperado con ansias por los 33 mineros atrapados y sus familias, y que será seguido en vivo por unos 1,000 periodistas que esperan en el yacimiento San José, en pleno desierto de Atacama, a unos 800 kilómetros de Santiago.

Una vez que se dé la orden de iniciar el rescate, “descenderán a la mina un mínimo de dos personas: un rescatista minero y un rescatista médico, para coordinar en ese momento el orden del ascenso de los mineros”, según el Ministro de Salud, Jaime Mañalich.

Las condiciones físicas y mentales de los trabajadores en ese momento definirán quiénes serán los primeros y los últimos en dejar el encierro, aunque bajo el principio universal de rescatar primero a los hábiles, luego a los débiles y por último a los fuertes.

Esto porque los hábiles pueden ayudar a solucionar cualquier inconveniente y al final los fuertes, porque pueden soportar por más tiempo la ansiedad asociada a ese momento.

Para el médico jefe de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), Jorge Díaz, “el último que se va siempre es el capitán”, lo cual determinaría que Luis Urzúa --jefe de turno de los mineros el día del accidente y que ha sido el líder en las profundidades-- saldría último.