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  • AFP

Los franceses se movilizaron masivamente, en familia y desafiando a veces la lluvia, para rechazar una vez más en las calles la reforma del sistema de jubilación que impulsa el presidente conservador Nicolas Sarkozy, cuya popularidad sigue en caída.

El ministerio del Interior cifró los participantes en 899.000 en las 229 manifestaciones convocadas en todo el país, mientras que los sindicatos reivindicaron "unos 2,9 millones" de personas, en una nueva guerra de cifras como la de después de la jornada de protestas del 23 de septiembre. Ese día, el ministerio del Interior cifró la participación en 997.000 personas y los sindicatos en más de tres millones.

Movilización no afecta día de salario
Las centrales obreras francesas dicen haber cumplido el objetivo que se habían propuesto al convocar una jornada de movilización para no castigar con la pérdida de un día de salario a los manifestantes y sobre todo para atraer a "un público nuevo", familiar y estudiantil. "Desde ese punto de vista, el objetivo se conseguirá ampliamente", afirmó el líder de la CGT, Bernard Thibault, al iniciar, junto a los otros dirigentes sindicales, la movilización parisina que partió a las 14H30 locales (12H30 GMT) de la Plaza de la República detrás de una enorme banderola que rezaba: "Jubilaciones, empleos, salarios, están en juego".

Las columnas de manifestantes no sólo parecían más compactas, sino que había mucha presencia infantil, inclusive en las cabeceras de los cortejos, enarbolando banderines y pancartas hechas a mano y de colores, en las que explicaban, con cierto humor y a su manera, las consecuencias de una reforma que según una encuesta del instituto CSA rechaza el 71% de los franceses. "¿Abuela, me cuentas un cuento? No puedo, tengo que ir a trabajar", decía una de ellas, escrita por Claire, de 12 años, que se manifestó con sus padres.

Esta sexta jornada de movilización contra el proyecto de reforma de la jubilación, el más importante de la presidencia de Sarkozy, se vio empañada en el oeste del país por lluvias torrenciales de las que se libró la capital, donde el barrio en el que arrancó el cortejo parecía tomado por los manifestantes.

"Que se jubile Sarkozy", "La jubilación es nuestra", "Qué el capital pague su crisis" o "Trabajar más para morir más", decían algunas de las pancartas que sobresalían entre la multitud en rechazo a una reforma que prevé aumentar de 60 a 62 años la edad mínima para jubilarse y de 65 a 67 años la edad para cobrar una pensión completa.

Aprobado en la cámara de diputados por la mayoría gobernante de derecha (UMP) el 15 de septiembre, el texto llegará al Senado el martes próximo.

No descartan "endurecimiento" del movimiento de protesta
Los sindicatos, que ya convocaron una nueva jornada de manifestaciones y huelgas para el 12 de octubre, no descartan un "endurecimiento" del movimiento de protesta "si el gobierno confirma su intransigencia". El ejecutivo justifica la reforma por el aumento de la esperanza de vida y el déficit del sistema de jubilación que la crisis financiera triplicó en 2010 a 32.000 millones de euros (39.000 millones de dólares).

Dirigentes de la oposición de izquierda y verde asistieron a la manifestación parisina, como la responsable socialista, Martine Aubry, que insistió en "volver la reforma a cero". Todo indica que el gobierno se mantendrá inflexible.

"Cuando la reforma haya pasado, los franceses se dirán 'ya no tenemos que preocuparnos por la jubilación", afirmó Sarkozy, quien a un año y medio de la presidencial de 2012 sólo cuenta con la confianza del 26% de los franceses, según un sondeo del instituto TNS Sofres para la revista Figaro Magazine de este fin de semana.