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El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, retomó ayer sábado las tareas de gobierno, con la presentación de su informe semanal de labores; mientras, comenzaron acciones judiciales en contra de tres coroneles acusados de tentativa de asesinato durante la sublevación policial ocurrida el jueves.

Correa inició su programa de radio y televisión con un minuto de silencio por las víctimas de la revuelta, que dejó ocho muertos y 274 heridos, según el Ministerio de Salud, mientras que militares patrullaban las calles de Quito al amparo del Estado de Excepción.

El mandatario insistió en que la rebelión fue un intento de golpe de Estado, que al fallar degeneró en una tentativa de asesinato en su contra, tras ser rescatado por militares y policías leales de un hospital de Quito, donde los insubordinados lo retuvieron durante varias horas.

Los insurrectos aseguraron que la acción fue para exigir la derogatoria de una ley que consideran lesiva para sus ingresos.

Correa reiteró que los sublevados intentaron tenderle una emboscada y balearon el vehículo en el que salió tras el rescate, ocurrido en medio de un intenso tiroteo en el que murió un policía leal, a consecuencia de un disparo que --según el Presidente-- estaba dirigido a él.

Un segundo policía, un soldado y un estudiante fallecieron durante ese operativo, mientras que otro uniformado está con muerte cerebral y uno más quedó parapléjico, detalló el jefe de Estado.

Correa asistió ayer al funeral del estudiante Juan Pablo Bolaños, de 24 años, quien se manifestaba a su favor cerca del hospital, y también visitó a varios heridos.

“Es seguramente la semana más triste de todo mi gobierno (de casi cuatro años) y una de las más tristes de toda mi vida”, afirmó Correa ante ministros e invitados en la Casa de Gobierno.

“Estoy destrozado; se podría decir que fue una gran victoria política para el Gobierno porque fracasaron los planes desestabilizadores, el pueblo salió a las calles, pero se perdieron vidas, hay decenas de heridos, ecuatorianos contra ecuatorianos. ¡Cómo pudo pasar, qué pasaba por la mente de unos cuantos desquiciados!”, añadió.

Correa reiteró: “Aquí no puede haber perdón ni olvido, jamás impunidad”, por lo que “se investigará a esos pocos malos elementos de la Policía” manipulados, según dijo, por dirigentes cercanos al ex presidente Lucio Gutiérrez, un coronel en retiro del Ejército derrocado en 2005.

Un juez dejó libres este sábado a tres coroneles detenidos el viernes por supuesto intento de asesinato contra el Presidente, pero mantuvo los cargos criminales en su contra, señaló el fiscal del caso, Marco Freire.

La Fiscalía analiza ordenar más arrestos por ese delito y por atentar contra la seguridad del Estado, declaró una fuente del organismo a la AFP.

Durante el programa televisivo, el canciller Ricardo Patiño afirmó que sigue latente el riesgo de un golpe de Estado, por lo que llamó a los simpatizantes del gobierno a organizarse.

“Todas las organizaciones sociales y políticas tienen que estar listas y preparadas para enfrentar estos procesos contrarrevolucionarios; todo el mundo al frente a defender al Presidente y este proyecto de cambio”, sostuvo.

“El cambio de este país es irreversible”, complementó Correa, quien reiteró su agradecimiento a la comunidad internacional por las muestras de apoyo, especialmente a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que dio un “paso histórico” organizando el mismo jueves una Cumbre Presidencial en Buenos Aires.

El gobernante también pidió respaldar a la Policía, indicando que la rebelión fue obra de “unas cuantas decenas de malos elementos”, y destacó que durante su gobierno se duplicó la inversión en ese organismo, en tanto que los salarios subieron 180%. Un policía raso en Ecuador gana 792 dólares.

“A seguir respaldando a la Policía, porque son 42,000 miembros y la inmensa mayoría son extraordinarios seres humanos que arriesgan su vida día a día por todos nosotros”, expresó.