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El hombre que mató a cinco personas en la Universidad Northern Illinois y luego se suicidó fue identificado ayer viernes como Stephen Kazmierczak, de 27 años, y descrito como un estudiante “destacado” sin señales previas de que pudiera ser capaz de perpetrar esa matanza.

“Era un estudiante destacado”, dijo el responsable policial del campus, Donald Grady. “No teníamos indicio alguno de que fuera capaz de hacer algo así”.

“Era una persona bastante normal”, agregó el funcionario.

Interrumpió tratamiento
Grady agregó, sin embargo, que Kazmierczak había tomado cierta medicación que no especificó, y que había dejado de tomarla en las últimas semanas, con lo que su comportamiento se había vuelto más errático.

Las autoridades revisaron nuevamente ayer viernes el balance del tiroteo y lo situaron en seis muertos, incluyendo al autor de los disparos.

Un balance previo, realizado en la mañana, había aumentado a siete muertos el saldo de la tragedia, siempre incluyendo al asesino.

“Hubo un problema de comunicación con el hospital”, aclaró el médico forense Dennis Miller durante una conferencia de prensa para explicar la modificación del saldo de víctimas.

Fue lluvia de balas contra estudiantes
Armado con dos pistolas y un fusil, el joven irrumpió con calma el jueves en un auditorio de la Northern Illinois University, minutos antes de que terminara una clase de geología, dijeron funcionarios policiales y testigos.

Los gritos llenaron el salón cuando el individuo lanzó una lluvia de balas sobre los presentes, unas decenas de estudiantes del local universitario, situado en los suburbios de Chicago.

“Todo comenzó y terminó en unos segundos”, dijo Donald Grady en una conferencia de prensa.

La Policía llegó al lugar a los dos minutos de recibir la llamada, pero no tuvo tiempo de realizar un solo disparo, ya que el asesino yacía muerto.

“Estuvo allí de pie unos segundos, miró y luego empezó a disparar”, dijo sobre el autor de los disparos Meghan Murphy, una estudiante que se encontraba en el salón. “Su cara era inexpresiva, como si no fuera una persona”, agregó.

“Disparó directamente a los presentes”, aseguró John Giovanni, otro testigo. “No dijo una palabra. No parecía que estuviera apuntándole directamente a alguien. Pienso que trató de alcanzar al mayor número de personas que pudo”. Mientras gritaban, los estudiantes se agachaban para protegerse, algunos se arrastraron, otros se cubrieron detrás de sus asientos y otros se dirigieron directamente hacia las puertas de salida.

Después de rociar de balas a los estudiantes, el hombre “sacó una pistola y empezó a dispararme”, contó el instructor docente Joseph Peterson desde su cama en el hospital Chicago Sun-Times.

El tiroteo ocurrió 10 meses después de que 32 estudiantes y profesores fueran asesinados por un estudiante con problemas mentales en la Virginia Tech University, en la peor matanza ocurrida en un centro de enseñanza de Estados Unidos.