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El hijo mayor del enfermo dirigente norcoreano Kim Jong-Il afirmó que se opone a un traspaso hereditario del poder a su hermanastro en el Estado comunista, en declaración pública muy poco frecuente en uno de los países más herméticos del mundo.

“Personalmente me opongo a la transmisión hereditaria (del poder) a una tercera generación de la familia”, dijo Kim Jong-Nam, en una entrevista difundida ayer por la cadena de televisión privada japonesa Asahi TV.

Kim Jong-Nam habló en coreano durante la entrevista, realizada el sábado en Pekín.

“Pero pienso que hay ciertas razones internas para ello. Si es el caso, creo que debemos aceptarlo”, añadió, matizando un tanto su oposición.

El fin de semana pasado, Corea del Norte celebró el 65 Aniversario del Partido de los Trabajadores y, en esta ocasión presentó a las televisiones del mundo entero al futuro posible sucesor del régimen, Kim Jong-Un, de 27 años, hijo menor del actual dirigente.

A su vez, Kim Jong-Il, que hace dos años tuvo un ataque cerebral, había sucedido a su padre Kim Il-Sung, fallecido en 1994.

Interrogado sobre el proceso de sucesión en Pyongyang, Kim Jong-Nam, de 39 años, declaró que pensaba que la decisión había sido adoptada por su padre.

Agregó que este asunto “no le interesa en absoluto”, y agregó: “Espero que mi joven hermano haga todo lo posible para mejorar la vida de los norcoreanos”. “Por mi parte, estoy dispuesto a ayudarlo si fuese necesario desde el extranjero.”