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  • AFP

El presidente francés Nicolas Sarkozy reafirmó que llevará "hasta el final" la reforma de la jubilación, pese a la movilización creciente y a las huelgas que se prolongan en sectores clave de la economía, como las refinerías y el tráfico ferroviario.

"Es un deber efectuar esta reforma y llevarla adelante hasta el final", sostuvo Sarkozy, citado tras un consejo de ministros por la secretaria de Estado para la Familia, Nadine Morano, al día siguiente de la mayor jornada de protestas contra esta reforma, considerada como la principal de su mandato. El gobierno se ha mantenido firme en los principales puntos de la reforma y los más rechazados en la calle: el aumento de 60 a 62 años de la edad mínima para tener derecho a jubilarse y de 65 a 67 para cobrar una pensión completa.

"No serán las protestas de la calle las que hagan dar marcha atrás a una reforma indispensable", declaró Sarkozy, quien más tarde ante diputados centristas aliados de su partido UMP (derecha) aseguró que no puede "ir más allá" en las concesiones que hizo la semana pasada. El ejecutivo hizo algunos ajustes favorables a las madres de tres hijos, de quienes empezaron a trabajar jóvenes o efectúan labores difíciles, aunque esas concesiones no lograron frenar las manifestaciones.

Ayer, los sindicatos consiguieron las movilizaciones más numerosas de los últimos 15 años en Francia, con 3,5 millones de personas en las calles, según los sindicatos, y 1,2 millones según el gobierno. Pese a la diferencia de estimaciones, ambas partes coinciden en que esta vez los manifestantes fueron más numerosos que en las tres marchas anteriores registradas desde septiembre y en las seis desde que la UMP perdió las elecciones regionales de marzo.

Las protestas, además, siguen contando con un fuerte respaldo de la opinión pública, y ayer tuvieron por primera vez una fuerte presencia de estudiantes secundarios y universitarios, evaluados en unos 150.000. Con un acatamiento del 17% al 53% en el sector público, las huelgas se mantenían en sectores clave como el ferroviario y las refinerías.

Gobierno debería tomar conciencia del descontento
La dirección del grupo petrolero Total indicó que sus seis refinerías estaban interrumpiendo sus operaciones. Industriales del sector aclararon que por una escasez de carburante podría sentirse recién en las próximas semanas. Un tercio de los trenes de gran velocidad y la mitad de los regionales circulaban hoy tras la prolongación de la huelga en el sector.

"No hemos llegado al final del proceso. Naturalmente, sería más sano que el jefe de Estado y el gobierno tomaran conciencia del alcance del descontento", afirmó Bernard Thibault, secretario general de la CGT, primer sindicato francés que junto a las otras centrales obreras prevé una nueva jornada de manifestaciones el sábado próximo y estudiaría otra para la semana próxima.

Pero el gobierno sigue inflexible. El ejecutivo afirma que el aumento de la esperanza de vida y un déficit del sistema de pensiones que la crisis triplicó en 2010 a 32.000 millones de euros (42.000 millones de dólares) justifican esta reforma, respaldada por la patronal y con la cual Francia busca acercarse a sus vecinos europeos.

"Sarkozy no puede permitirse dar marcha atrás", opinaba la anoche Roland Cayrol, fundador del instituto CSA. El asunto ahora es que "ninguna de las dos partes sabe de qué forma la otra está dispuesta a salir de la crisis", puntualizó el analista.

"La instransigencia de Sarkozy, al rechazar el más mínimo diálogo, alimenta el escenario de la radicalización", opina en su editorial del miércoles el diario francés Le Monde, y advierte: "En momentos en que registra el más bajo apoyo en las encuestas, (Sarkozy) corre el riesgo de un efecto búmeran en las elecciones presidenciales de 2012".