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  • AFP

El gobierno conservador francés estudia suprimir el "escudo fiscal", medida que instauró el presidente Nicolas Sarkozy tras su llegada al Elíseo y que defendió con ahínco para evitar la evasión fiscal, aunque al mismo tiempo podría poner fin al Impuesto a la Fortuna (ISF).

En un contexto de creciente movilización social contra la reforma de jubilación, el ministro francés de Finanzas, François Baroin, afirmó hoy que "el escudo fiscal se ha convertido en un símbolo de injusticia". Anticipó que su supresión podría incluirse en una "ley de finanzas rectificativa, probablemente para el mes de junio", aunque aclaró que en ese caso también habría que revisar el Impuesto a la Fortuna. "Si no hay más escudo, hay que tener el valor de enfrentar (...) el ISF", aseveró el responsable de las finanzas francesas.

El "escudo fiscal", medida emblemática que Sarkozy puso en marcha tras su llegada a la presidencia en 2007, prohíbe a los contribuyentes pagar al fisco más de la mitad de sus ingresos. La izquierda lo ha criticado desde el inicio porque es una medida que beneficia a los más ricos.

Hasta hace poco, el propio Sarkozy seguía defendiendo con vigor esta medida justificada para evitar el "exilio fiscal" de las grandes fortunas y empresas del país, citando como ejemplo el caso de Liliane Bettencourt, la mujer más rica de Francia y heredera del emporio de cosméticos L'Oreal con una fortuna personal de 16.000 millones de euros. "No quiero que L'Oreal se vaya a otro país", decía en julio el mandatario francés interrogado sobre la supresión de esa medida. "¿Quién pagaría en ese caso? (...) Los empleados que perderían su trabajo", respondía Sarkozy, poco después de que la prensa revelara que en 2008 el fisco devolvió a Bettencourt 30 millones de euros por el "escudo fiscal".

Pero preocupados por la impopularidad del "escudo fiscal" cuya supresión respalda el 71% de los franceses y en la perspectiva de las elecciones presidenciales de 2012, un centenar de diputados de la gobernante UMP impulsó su debate en el seno de la mayoría.

Francia, que en 2010 registró un déficit público récord (Estado, sistema de seguridad médica pública, colectividades locales) del 7,7% del Producto Interior Bruto (PIB) presentó a principios de octubre un presupuesto de austeridad que contempla un recorte de gastos y una subida de impuestos. El gobierno justifica en ese contexto la "indispensable" reforma del sistema de jubilación cuyo déficit fue triplicado por la crisis en 2010 a 32.000 millones de euros (42.000 millones de dólares).

Los sindicatos -que lograron masivas manifestaciones contra ese proyecto- y la oposición de izquierda califican de "injusta" esa reforma basada en el aumento de la edad mínima para jubilarse de 60 a 62 años y de 65 a 67 años la edad para cobrar una pensión completa. Sarkozy reafirmó hoy que esas dos medidas son la "única manera de financiar" la reforma, contra la cual habrá nuevas manifestaciones el sábado. La intersindical anunció una nueva jornada de huelga y protestas para el martes próximo.

Francia tiene 15 millones de jubilados que cobran un promedio de 1.200 euros por mes. El escudo fiscal beneficia a unos 18.000 contribuyentes y supone para el Estado ingresos por 700 millones euros. Por el ISF el Estado ingresa 3.500 millones de euros. El gobierno podría compensar su supresión mediante un impuesto a los altos ingresos, una tasa a los ingresos patrimoniales y a las plusvalías inmobiliarias, según Pierre Mehaignerie, diputado oficialista.

La oposición respalda la supresión del escudo fiscal pero no del ISF. Suprimir ambas medidas "sería un regalo de 4.000 millones de euros a los más ricos", advirtió el jefe de los diputados socialistas, Jean Marc Ayrault.