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  • AFP

Los 28 países miembros de la OTAN sopesaban dotarse de un sistema antimisiles que proteja su población civil, como parte de la estrategia defensiva de la Alianza para la próxima década que será aprobada el próximo noviembre en una cumbre en Lisboa.

"Nos encaminamos hacia un consenso" de cara a Lisboa para que la OTAN pueda "proteger a las poblaciones y los países europeos contra un ataque de misiles", afirmó Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la organización, al término de una reunión de los países aliados en el cuartel general de Bruselas. Aunque quedan "detalles técnicos" por resolver, Rasmussen aseguró no haber "oído ninguna objeción" a un futuro sistema antimisiles, durante el encuentro que reunió a los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores de la Alianza.

La idea es conectar los sistemas antimisiles ya existentes en Estados Unidos y Europa y ampliar su cobertura, actualmente limitada a las zonas militares, a toda la población. "La amenaza es clara, la capacidad es clara y los costos son asumibles", destacó Rasmussen, calculando que el esfuerzo económico será inferior a 200 millones de euros (270 millones de dólares) distribuidos en 10 años.

Francia expresa "reservas"
Pese al consenso que se perfila sobre un escudo antimisiles de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Francia dejó claras sus "reservas" al alegar "incertidumbres tecnológicas y financieras". "Nadie puede imaginarse" que este sistema pueda proteger de forma eficaz a toda la población civil de un "ataque masivo", aseguró el ministro francés de Defensa, Hervé Morin.

Francia, potencia nuclear militar, defiende que el escudo sólo podría ser "un complemento a la disuasión atómica", pero en eso difiere de Alemania, que lo considera un "sustituto", según un diplomático francés. "Creemos en general que el escudo antimisiles es una buena idea", pero también que el "desarme (nuclear) puede y debe desempeñar un papel importante", afirmó el titular alemán de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg.

Alianza Atlántica impulsa nuevo concepto
El debate sobre la necesidad de construir un escudo antimisiles se enmarca en el nuevo "concepto estratégico" de la Alianza Atlántica que los ministros estudiaron este jueves con miras a aprobarlo en la cumbre del 19 y 20 de noviembre de Lisboa, que reunirá a los dirigentes de los 28 países miembros.

Se trata de un texto, por ahora no divulgado, en el que se esbozan los medios con los que la OTAN debe hacer frente a las "amenazas modernas", que van desde los misiles y el terrorismo hasta los ciberataques o la piratería somalí. El proyecto es "excelente", juzgó la secretaria estadounidense de Estado, Hillary Clinton, subrayando que "halla el buen equilibrio en muchos ámbitos, en particular el desarme, la disuasión" o "las relaciones de la OTAN con Rusia".

El nuevo concepto estratégico servirá de guía para los próximos diez años. El último fue redactado en 1999, dos años antes de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos. Pero el secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates, advirtió contra una falta de medios que impidan hacer realidad la futura estrategia. "Ninguno de nuestros compromisos tendrá sentido si la OTAN no cuenta con una financiación suficiente", previno Gates, en momentos en que muchos gobiernos recortan sus presupuestos de defensa, en un contexto de crisis económica y austeridad obligada.

Con el apoyo de Estados Unidos, no obstante, los 28 aliados decidieron reducir a entre 8.000 y 8.900 el número de efectivos del mando militar de la OTAN, actualmente de 13.200, según Morin.

Rasmussen y Gates se mostraron por otra parte "cautelosamente optimistas" sobre la situación en Afganistán, donde la OTAN lleva a cabo su mayor operación de la historia, según una portavoz de la Alianza. El secretario general se mostró abierto a facilitar el diálogo entre las autoridades afganas y los talibanes, si bien afirmó que eso no implica que se detengan los combates militares.