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  • AFP

Con una multitudinaria marcha, los simpatizantes del presidente de Ecuador, Rafael Correa, expresarán mañana su apoyo a la "revolución ciudadana" tras la violenta rebelión policial del 30 de septiembre, por la que varios ministros declaran hoy ante la Fiscalía.

La concentración, que prevé reunir en Quito a unos 40.000 adeptos, fue convocada por la denominada Coordinadora de Defensa de la Democracia a raíz de la sublevación de unos 1.000 uniformados, que fue calificada como una intentona golpista por Correa y la Organización de Estados Americanos (OEA).

La marcha tiene el "objeto de decir no al golpismo y defender la democracia", señaló el dirigente campesino Rodrigo Collahuazo, miembro de la Coordinadora integrada por unas 50 organizaciones sociales como de trabajadores e indígenas. Los seguidores de Correa se concentrarán en la centenaria plaza de San Francisco, en el centro colonial de Quito, confirmó Collahuazo y añadió que otra manifestación oficialista se cumplirá en la ciudad andina de Cuenca.

El mandatario "dará un discurso" en San Francisco para "reflexionar sobre los hechos del 30 de septiembre y ratificar los compromisos de nuestro gobierno", afirmó la ministra de Política, Doris Soliz.

15 policías detenidos y 13 suspendidos
Correa, en el poder desde 2007 y reelegido hasta 2013, fue agredido por manifestantes durante la revuelta -que dejó diez muertos y 274 heridos- y retenido en un hospital de Quito, siendo rescatado en una operación militar en medio de una balacera. A raíz de los desórdenes, 15 policías están detenidos y otros 13 fueron suspendidos como paso previo a su separación de la institución, mientras unos 160 miembros de la Fuerza Aérea son sometidos a consejos disciplinarios por apoyar la protesta.

Correa ya señaló como uno de los cabecillas de la revuelta a otro policía, que era integrante de una unidad de élite desarticulada por el gobierno en 2009 al ser vinculada con abusos a los derechos humanos. Por ello, la seguridad durante la marcha estará a cargo de agentes municipales y militares para evitar confrontaciones con la Policía, según el coordinador del movimiento oficialista Alianza País, Orlando Pérez.

Entretanto, varios ministros rendían declaraciones voluntarias ante un fiscal de Quito en torno a los hechos del 30 de septiembre, cuando Correa además denunció un intento de asesinato en su contra. Entre los funcionarios llamados a la Fiscalía se encuentra el ministro de Interior, Gustavo Jalkh, quien estuvo con Correa al estallar la rebelión, y el canciller Ricardo Patiño, que también fue agredido por manifestantes.

Los ministros prevén ratificar la versión oficial de que hubo un intento de golpe de Estado, que el presidente fue retenido contra su voluntad y hubo planes para asesinarlo, lo que es rechazado por la oposición. "Estábamos totalmente rodeados" y cuando Correa "se aprestaba a salir (del hospital) no es que salió en medio de fuegos artificiales, salió en medio de una balacera", sostuvo el ministro de Trabajo, Richard Espinoza, quien declaró ante el fiscal.