•   SANTIAGO / AFP  |
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Al interior de la mina San José, durante los 69 días que se prolongó el encierro, “si uno estaba mal, el compañero de al lado daba la mano”, relató el minero Richard Villarroel, uno de los primeros testimonios de los sobrevivientes rescatados el miércoles.

“Nos prestábamos apoyo todos. Si uno estaba mal, el compañero de al lado le daba la mano”, dijo el minero desde el interior del Hospital de Copiapó -hasta donde todos los mineros fueron trasladados tras el rescate- a la televisión nacional de Chile.

Villarroel, fue el 28º rescatado del grupo de mineros atrapados, la noche del miércoles, cuando finalizó con éxito el rescate de todos los trabajadores que estaban desde el 5 de agosto en el interior de la mina.

El minero, oriundo del sur chileno y a punto de ser padre, fue recibido entre llantos por sus hermanos y su mamá, quien pensaba que su hijo era comerciante, porque Villarroel nunca les comentó que trabajaba en una mina.

“Estoy contento, esperando a mi hijo”, comentó a la televisión TVN. El minero contó que en el interior de la mina todas las decisiones se tomaban por votación, y que quemaron neumáticos para dar señales de vida. Esperaban que el humo saliera por una chimenea de ventilación, antes de que ésta quedara obstruida por nuevos derrumbes.

“Si se tomaba una decisión el que era uno perdía, mayoría como se dice, gana”, señaló.

Sobre el régimen que tuvieron los primeros 17 días, cuando no tuvieron contacto con el exterior dijo que: “La comida se fue dando en porciones pequeñas para que nos durara, y el agua, igual”.

Villarroel manifestó que el personaje clave al interior de la mina fue José Henríquez, de 54 años.

“Henríquez, al que le llaman “el pastor”, fue el hombre clave en unirnos todos los días”, señaló al referirse a su compañero, ya que tiene una profunda fe religiosa.

Sobre el viaje final de salida, abordo de una cápsula de metal en un estrecho ducto de 66 centímetros de diámetro y una extensión de 622 metros dijo: “Fue tranquilo. Estaba todo bien preparado; me subí escuchando música, así que salí con audífonos”.

Se preparan para volver a sus hogares

Los primeros de los 33 mineros se disponían ayer jueves a regresar a sus hogares tras pasar la noche en el hospital de esta ciudad (norte), al día siguiente de su impecable rescate que emocionó al mundo.

“Al menos dos o tres de ellos recibirían el alta la tarde de ayer jueves”, dijo el ministro de Salud chileno Jaime Mañalich, después de indicar que los 33 mineros “evolucionan bien” en el Hospital de Copiapó, 800 kilómetros al norte de Santiago.

El presidente Sebastián Piñera visitó ayer a los mineros en el hospital, que aparecieron ante las cámaras con un aspecto relajado, vistiendo saltos de cama y siempre portando sus lentes de sol para evitar la luz tras casi 70 días en la oscuridad del socavón.

Piñera, quien estuvo en la mina durante la totalidad del rescate, propuso que “el 25 de octubre sean recibidos en la casa de todos, con su familia en la Moneda (sede del gobierno), como se lo merecen”.

“Ese 25 de octubre vamos a jugar un partido de fútbol. La selección de los mineros contra la selección de La Moneda; el partido que gana se queda en La Moneda”, bromeó.

Son pocos los mineros que presentan algún problema de salud, tras los más de dos meses que pasaron bajo tierra.

Uno con neumonía

El minero de mayor edad, Mario Gómez de 63 años sufre una neumonía aguda, según confirmó a la AFP uno de los médicos a cargo del rescate, Jean Romagnoli, y ha reaccionado muy bien a los antibióticos que comenzaron a suministrársele tres días antes del rescate.

El subdirector médico del hospital, Jorge Montes indicó que Gómez “presenta un cuadro de neumonía en un pulmón previamente dañado” por la silicosis, una enfermedad irreversible, típica de mineros, por una sobreexposición al polvo de sílice, contraída antes del accidente.

A tres mineros se les realizó el miércoles una cirugía dental con anestesia general, a raíz de una infección pero todos “evolucionan muy bien”, agregó, sin precisar nombres.