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  • AFP

La tormenta tropical "Paula" azotó ayer la costa noroccidental de Cuba, con mayor rigor en La Habana, donde sus fuertes lluvias y vientos dejaron barrios enteros a oscuras, calles inundadas y algunos árboles y postes de electricidad en el suelo.

El ciclón avanza con vientos máximos de 90 km/hora por el litoral hacia el centro de la isla y a las 00H00 GMT de hoy estaba a 40 km al este de La Habana, según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos y el Instituto de Meteorología de Cuba.

Dos años después de que tres huracanes arrasaron la isla, con siete muertos y daños por 10.000 millones de dólares, "Paula" entró ayer por la tarde como tormenta tropical con vientos de 110 km/h por Puerto Esperanza, provincia de Pinar del Río (extremo oeste), tras perder fuerza de huracán categoría 1, de 5 en la escala Saffir-Simpson. Tras provocar intensos aguaceros en zonas de Pinar del Río, donde se concentra el cultivo del prestigioso tabaco cubano, el ciclón enfiló a La Habana descargando fuertes vientos y abundantes precipitaciones, que perduraron durante unas tres horas.

Municipios sin luz, gas y agua
Aunque el tiempo mejoraba anoche en La Habana, populosos municipios como San Miguel del Padrón, 10 de Octubre, Cerro, Centro Habana y Playa, estaban sin servicios de luz, gas y agua -de acuerdo con sondeos-, y se irán restableciendo paulatinamente, según lo previsto. Hasta ahora no se reportaron víctimas en la capital, donde se concentran más de 2 millones de los 11,2 millones de cubanos, ni en Pinar del Río, pero las autoridades mantenían los llamados a la población para que atendieran las medidas de seguridad.

Habitantes del casco histórico de la capital, Patrimonio de La Humanidad de la UNESCO y que alberga centenarios edificios, muchos deteriorados, se recluyeron en sus casas, al igual que los de pequeñas localidades costeras. "El agua muy fuerte; lo más feo la ventolera. Ahora estoy sin luz. Yo alisté comida por cualquier cosa", declaró Carmen González, ama de casa de 42 años, que pasó su susto porque vive muy cerca de la costa, en el barrio de Miramar, oeste de La Habana.

Según el meteorólogo José Rubiera, tras cruzar La Habana y la vecina provincia de Matanzas, donde está el famoso polo turístico de Varadero, el ciclón sigue su curso hacia el centro de la isla, donde se degradaría a depresión (vientos menores de 63 km/h) antes de salir al mar en horas de la tarde del viernes.

"La naturaleza es del carajo"
En La Habana, "Paula" registró una ráfaga de viento de 99 km/h y en Pinar del Río, provincia históricamente castigada por los ciclones, estremeció el poblado de La Palma, 140 km al oeste de la capital, con rachas de 110 km/h. "Siempre existe temor cuando hay un ciclón, más todavía si uno tiene hijos y nietos. Es una tormenta tropical pero uno nunca sabe, la naturaleza es del carajo", aseveró Blanca Herrera, de 49 años, en Bahía Honda, unos 90 km al este de La Habana, en Pinar del Río.

Blanca, como cientos de miles de cubanos, perdieron sus casas en 2008 cuando los huracanes Gustav, Ike y Paloma asestaron un contundente golpe a la deprimida economía del país, de los cuales aún no se recupera. "Los niños no fueron a la escuela y la gente no salió de sus casas temiendo que fuera peor, pero hasta ahora todo está bien", comentó Dania Morales, ama de casa de 58 años, en un camino del pueblo de Navarrete, a 65 km de La Habana, también en Pinar del Río.

El Ministerio del Transporte suspendió el transporte marítimo de pasajeros entre los puertos de Batabanó, Gerona y Cayo Largo del Sur, en el occidente, así como el servicio de autobuses hacia y desde Pinar del Río, pero anunció su restablecimiento a partir del viernes.

"Paula" alcanzó su mayor fuerza como huracán categoría 2 cerca de la Península de Yucatán en México, de donde se alejó el miércoles sin causar víctimas ni daños, sólo lluvias moderadas.