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  • AFP

Miles de simpatizantes oficialistas se manifestaban hoy en Quito en apoyo al presidente de Ecuador, Rafael Correa, tras la violenta rebelión policial de hace dos semanas, que el mandatario y la OEA denunciaron como un intento de golpe de Estado.

Con banderas ecuatorianas y del movimiento oficialista Alianza País, miles de seguidores del gobierno se concentraron en la centenaria plaza de San Francisco, en el centro colonial de la capital, donde el mandatario tenía previsto pronunciar un discurso al cierre del encuentro.

Lanzando consignas como "¡Correa amigo, el pueblo está contigo!" y pancartas con la foto del gobernante, otros cientos de manifestantes avanzaban por la calles del centro histórico hacia San Francisco, en una procesión a lo largo de unas diez cuadras.

La concentración fue convocada por la Coordinadora de Defensa de la Democracia, que reúne a unos 50 movimientos sociales y fue creada a raíz de la sublevación de unos 1.000 policías el pasado 30 de septiembre, en la que Correa fue agredido por manifestantes. Otros mensajes como "Prohibido olvidar 30-S", en referencia a la fecha de la sublevación, se veían en carteles de delegaciones que se desplazaron hacia Quito desde provincias ubicadas en oriente, costa y centro andino del país, entre ellas de indígenas amazónicos que iban vestidos con sus trajes tradicionales.

En medio de la rebelión policial, que dejó 10 muertos y 274 heridos, Correa fue retenido en un hospital de Quito, siendo rescatado en una operación militar en medio de una balacera. "Democracia sí, 30-S no" era otra de las consignas en una pancarta que encabezaba una foto de los manifestantes que el día de la rebelión fueron al hospital para respaldar al presidente, enfrentándose incluso con los insubordinados.

A la concentración también asistieron el vicepresidente, Lenin Moreno, el presidente del Congreso, Fernando Cordero, y decenas de ministros, además de organizaciones de campesinos, indígenas y trabajadores, entre otros.

Con la marcha "queremos decirle no al golpismo, decirle que no estamos de acuerdo con dictaduras y que sí estamos de acuerdo con la democracia, con la participación ciudadana", afirmó más temprano el dirigente campesino Rodrigo Collahuazo, uno de los organizadores de la manifestación.

Correa, en el poder desde 2007 y reelegido hasta 2013, señaló que la rebelión fue instigada por policías corruptos en contubernio con opositores políticos para propiciar su caída, mediante una estrategia de desinformación. "Creo que nos equivocamos, subestimamos los factores desestabilizadores que pueden existir", sostuvo el gobernante, quien culpó de la "conspiración" al ex presidente Lucio Gutiérrez, un coronel en retiro que gobernó entre 2003 y 2005, cuando fue derrocado por una revuelta popular.

A raíz de los desórdenes, 15 policías están detenidos y otros 13 fueron suspendidos como paso previo a su separación de la institución, mientras unos 160 miembros de la Fuerza Aérea son sometidos a consejos disciplinarios por haber apoyado la protesta.