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Los presidentes venezolanos, Hugo Chávez, y ruso, Dmitri Medvédev, extendieron ayer la cooperación bilateral hasta la energía nuclear, con el plan de construcción de una planta atómica en Venezuela, y hasta el banano, en cuyos cultivos invertirá Rusia.

“No se quién se estremecerá”, dijo el presidente venezolano. “Nuestros propósitos son limpios y transparentes”, añadió Medvédev, comentando el “Acuerdo Intergubernamental”, suscrito ayer para la cooperación en el desarrollo de la energía nuclear, que prevé aunque vagamente y sin plazos, la construcción de una planta atómica de 500 megavatios de potencia en Venezuela.

“Para nosotros la energía atómica es vital”, subrayó Chávez, quien no ocultó su entusiasmo por el proyecto, y recordó que su país fue el primero en América del Sur que en la década del 50 tuvo en su territorio un reactor nuclear.

No obstante, por el momento todo se reduce más a intenciones y propósitos que a proyectos concretos.

“Por ahora se trata de los estudios preliminares. No sabemos siquiera cuándo podría comenzar la construcción, sin hablar ya de su puesta en marcha”, dijo a EFE un alto integrante de la comitiva de Chávez.

Medvéded llama a Chávez “huésped frecuente”

En el otro extremo, un proyecto más terrenal pero no menos ambicioso: Rusia está dispuesta a invertir centenares de millones de dólares en la agricultura y, en particular, en el cultivo del banano.

Ninguna de las partes dio detalles de este proyecto, pero una mención de Medvédev apunta a una gran envergadura: ya en la primera etapa, dijo, creará 20,000 puestos de trabajo.

Esta cumbre ruso-venezolana, la novena que celebra Chávez a quien el jefe del Kremlin calificó de “huésped frecuente”, fue quizás la primera en la que la cooperación militar y el suministro de armamento ruso a Caracas no centró la atención.

No obstante, según Medvédev, la cooperación militar “no ha disminuido sus revoluciones” y mantiene su envergadura, pero la ampliación de otras áreas de colaboración parece relegarla a segundo plano.

Rusia continuará su expansión en el sector petrolero venezolano con la adquisición de los activos de la British Petroleum, que con el beneplácito del Gobierno venezolano serán adquiridos por la petrolera rusa TNK-BP.

Se trata, precisaron fuentes rusas, de yacimientos con una extracción de 120,000 barriles diario de crudo.

Rusia también comprará a Venezuela su 50% de las acciones de la empresa Ruhr Oil, haciéndose así con refinerías en el corazón de Alemania y de Europa.

En el ámbito energético, Igor Sechin, viceprimer ministro ruso que controla personalmente el desarrollo de la cooperación con Venezuela, dijo a EFE: “No queda sector del amplio abanico de áreas de cooperación posibles en el que ya no estemos trabajando”.

Las partes suscribieron, incluso, acuerdo para crear una empresa mixta que se encargará del transporte marino de petróleo.

También se acordó la cooperación en la extracción de gas desde grandes profundidades, en particular en la zona del Lago Maracaibo, y la extensión a nuevas zonas de las labores de prospección que realiza el consorcio ruso Gazprom que lleva a cabo en Venezuela.

Hasta ahora las perforaciones que el gigante ruso del gas realizó en la plataforma continental venezolana no dieron resultado, con lo cual ya acumula pérdidas de más de 300 millones de dólares, según fuentes rusas.

No obstante, recalcó Chávez, “en el Caribe venezolano hay mucho gas”.