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  • AFP

Por quinta vez en un mes y medio los franceses salieron hoy masivamente a las calles para rechazar la reforma de la jubilación impulsada por el gobierno conservador que, en un contexto de agitación social que se prolongará esta semana, negó que haya escasez de combustible.

Entre 825.000 personas según la policía y tres millones según los sindicatos participaron en las 230 manifestaciones convocadas en todo el país, por debajo -en ambos casos- de la máxima convocatoria en las calles registrada el pasado martes. Ese día los sindicatos lograron movilizar a 3,5 millones de personas en coincidencia con una jornada de huelgas, tres veces más de los 1,2 millones cifrados por el gobierno.

Luego de que el presidente francés Nicolas Sarkozy reiterara esta semana que llevará su reforma "hasta el final" porque es "indispensable" para garantizar la supervivencia del sistema de jubilación, como están haciendo sus vecinos europeos, la agitación social se extendió al sectores petrolero.

Gobierno niega escasez de combustible
Hoy aunque 10 de las 12 refinerías de Francia seguían en huelga contra la reforma de la jubilación, el gobierno tuvo que salir a frenar un creciente temor de desabastecimiento de combustible. "El gobierno confirma que no hay escasez", sostuvo la ministra de Economía Christine Lagarde a la radio RTL, antes de puntualizar que sólo el "2% de 3.000" gasolineras estaban sin combustible.

En cambio, el ministerio de Ecología, admitió que el principal aeropuerto de París, Roissy-Charles de Gaulle, podría quedarse sin combustible a partir del lunes, aunque aseguró que en líneas generales "gracias a las reservas y a las importantes -de Italia, España, Bélgica y Alemania- no habrá problemas hasta principios de noviembre", aseguró esa cartera.

Ayer, la policía desalojó un puñado de los 220 depósitos de combustible que tiene Francia, que había sido bloqueados por manifestantes. El presidente de la Unión Francesa de Industrias Petroleras (UFIP), Jean Louis Schilansky, afirmó hoy que "casi todos los depósitos son accesibles". Ese mismo responsable había pedido al gobierno hace dos días que les autorizara recurrir a las reservas estratégicas de hidrocarburo.

Las manifestaciones de hoy arrancaron en Toulouse, Rennes y Bastia y siguieron en Marsella, Burdeos, Montpellier, Lille y Estrasburgo, aunque la principal manifestación fue por la tarde en París. En la capital, algunos chubascos y temperaturas otoñales no desalentaron a decenas de miles de personas -310.000 según los sindicatos y 50.000 según la policía-, a rechazar otras vez más una reforma que eleva de 60 a 62 años la edad mínima para jubilarse y de 65 a 67 para cobrar una jubilación completa.

"Trataremos de ir hasta el final porque es una reforma injusta", afirmó Chantal, de 57 años, en su cuarta manifestación contra esta reforma. Chantal calcula que al cabo de más de 41 años de trabajo, cobrará una jubilación de 950 euros, por debajo del salario mínimo en Francia. "Y encima tendré que trabajar un año y medio más de lo previsto porque en principio debía jubilarme dentro tres años".

Las huelgas iniciadas el martes en el sector público, sobre todo transportes, no ganaron más adeptos, pero ante la inminencia de la votación del proyecto de ley en el Senado, el miércoles, los trabajadores ferroviarios y los transportistas podrían "reforzar" el cese de actividades a partir de domingo y lunes, antes de la nueva jornada de huelga y manifestaciones del martes. "Ni siquiera una ley adoptada o votada, es capaz de poner fin a la contestación" social, advirtió el número uno de la CGT, Bernard Thibault, recordando lo ocurrido en 2006 cuando el gobierno, también conservador, tuvo que sacar de circulación una ley tras reiteradas y masivas protestas.