•   Pekín / EFE  |
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26 mineros resultaron asfixiados por el escape de gas grisú ocurrido ayer en una mina de carbón en la provincia central china de Henan, mientras que 239 de los 276 que trabajaban en el turno lograron escapar y 11 continúan desaparecidos, informó ayer la agencia Xinhua, y hay escasas esperanzas de encontrarlos con vida.

Según una primera investigación, la fuga de 173,500 metros cúbicos de gas grisú en la mina situada en la localidad de Yizhou es el origen del accidente, que pudo ser aún más desastroso, según los expertos, si hubiera explotado, lo que se temió en un principio.

Los equipos de rescate encontraron ayer otros 5 cadáveres, que elevan a 26 la cifra de los fallecidos, tras abrirse camino por túneles subterráneos llenos de polvo y donde buscan a los mineros que quedaron atrapados.

Las autoridades de seguridad laboral locales afirmaron que más de 2,500 toneladas de polvo de carbón originado por los desprendimientos obstaculizan el acceso al lugar donde se cree están los mineros desaparecidos, a entre 50 y 80 metros de profundidad desde la boca de la mina, dijo Du Bo, ingeniero de la empresa que participa en el rescate.

Pero, según Du, las posibilidades de que sigan con vida son escasas. “Lo más probable es que estén enterrados en polvo de carbón”, afirmó Du. “Hay pocas esperanzas de que los once mineros atrapados hayan sobrevivido, y serán necesarios tres o cuatro días para hallarlos”, declaró Du Bo, director adjunto de las operaciones de rescate, citado por la agencia China News Service.

Minas chinas, las más peligrosas del mundo

Las minas chinas tienen la reputación de ser las más peligrosas del mundo a causa de negligencias en materia de seguridad y por la corrupción, así como por una exigencia de producción cada vez mayor. El año pasado, 2 mil631 personas murieron en estas minas, según cifras oficiales.

Según observadores independientes, el número verdadero de muertos en las minas chinas podría ser mucho más alto, ya que muchos incidentes no son señalados para evitar costosos cierres de yacimientos, cuando existe una fuerte presión para aumentar la productividad.

La cuestión de la seguridad en las minas chinas resurgió con el rescate espectacular, el miércoles pasado, de los 33 mineros que permanecieron encerrados bajo tierra en Chile durante 69 días. Las operaciones de rescate en China fueron divulgadas en directo por la televisión de Estado de China.

Ordenan a jefes de minas bajar con obreros

La mina es propiedad de Pingyu Coal & Electric Co. Ltd, empresa conjunta de cuatro inversores, entre ellos los grupos químico Zhong Ping Energy Chemical Group y eléctrico China Power Investment Corp, y ya tuvo una fuga similar de gas y carbón en 2008, lo que causó la muerte de 23 mineros. El gobernador de Henan, Guo Gengmao y el jefe de la administración estatal de Seguridad Laboral, Luo Lin supervisan las obras de rescate.

A principios de julio pasado, el primer ministro chino Wen Jiabao había ordenado que los jefes de las minas bajaran a los socavones junto a los mineros, en un nuevo intento por mejorar la seguridad. “Los dirigentes de las empresas deben (...) bajar a los pozos junto a sus obreros”, según él.

China afirma desde hace varios años que intenta modernizar sus minas para controlar las emanaciones de gas, sobre todo las de metano, un gas contaminante que, además, provoca explosiones.

Todos los años, el gobierno destina unos 200 millones de euros (USD 265 millones) de subvenciones para las minas que utilizan tecnologías para captar el metano, según el Instituto Chino de Información sobre el carbón.