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  • AFP

La Comisión Electoral afgana anunció hoy la anulación de casi un cuarto de los sufragios emitidos en las legislativas del pasado 18 de septiembre, empañadas, como las presidenciales de 2009, por fraudes, irregularidades y ataques de los talibanes.

"El número total de votos emitidos es de unos 5,6 millones. Tras una selección, 4.265.347 votos se consideraron válidos y se invalidó un total de 1,3 millones de votos", señaló Fazil Ahmad Manawi, presidente de la Comisión Electoral Independiente.

Estos votos fueron "invalidados por fraudes e irregularidades", aclaró el portavoz de la Comisión, Noor Mohammad Noor. Representan más del 23% de los aproximadamente 5,6 millones de papeletas depositadas en las urnas durante estos comicios para elegir a los 249 diputados de la Asamblea Nacional.

Esta cifra es comparable a la de las presidenciales de 2009, en las que fue reelegido Hamid Karzai tras unos polémicos comicios con un cuarto de los votos anulados. Se trata de los primeros resultados oficiales preliminares de las segundas legislativas desde la caída de los talibanes a finales de 2001. Los definitivos se conocerán el 30 de octubre.

Además de los fraudes y las irregularidades, estas legislativas sufrieron, según la OTAN, 396 ataques de los insurgentes (contra 281 en las presidenciales de 2009), pese a la presencia en el país de unos 150.000 soldados de la coalición militar internacional encargada de apoyar al gobierno afgano.

Manawi también anunció la transmisión de los expedientes de 224 candidatos "sospechosos" a la Comisión de Denuncias Electorales, que investigará a los candidatos acusados de haber cometido fraudes. El 22 de septiembre, la Comisión de Denuncias Electorales anunció haber recibido casi 4.000 quejas por irregularidades y posibles fraudes.

Karzai está en el poder desde finales de 2001 gracias a una coalición militar liderada por Estados Unidos que expulsó a los talibanes. Luego fue elegido por primera vez en 2004.

La Asamblea Nacional es un conjunto heteróclito que agrupa a ex jefes de guerra de la resistencia antisoviética, a sus antiguos adversarios comunistas, a tecnócratas formados en Occidente y a personalidades de la sociedad civil.

Durante los últimos meses, esta Asamblea se negó a aprobar a los ministros propuestos por Karzai y rechazó algunos de sus decretos. Los países occidentales sospechan que el gobierno de Karzai es corrupto, o bien lo acusan directamente de serlo, en un país donde la insurrección de los talibanes sigue intensificándose y causa cada vez más víctimas civiles y en las filas de las fuerzas internacionales.