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El sínodo sobre Oriente Medio, reunido por el Papa en el Vaticano, pidió a la comunidad internacional, en particular a la ONU, que ponga fin a la ocupación israelí "de los diferentes territorios árabes" haciendo aplicar las resoluciones de la ONU.

En su mensaje final publicado hoy, el sínodo, que comenzó el 10 de octubre, lanzó un "llamado a la comunidad internacional". "Los ciudadanos de países de Medio Oriente llaman a la comunidad internacional, en particular a la ONU, a trabajar sinceramente para una solución de paz justa y definitiva en la región, y eso mediante la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad y la toma de las medidas jurídicas necesarias para poner fin a la ocupación de los diferentes territorios árabes por Israel", declaran los obispos y patriarcas, que en su mayoría vienen de la región de Medio Oriente.

De esta manera, "el pueblo palestino podrá tener una patria independiente y soberana y vivir en la dignidad y la estabilidad", afirman los prelados. Por su parte, Israel "podrá gozar de la paz y la seguridad dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas", agregan. "La Ciudad Santa de Jerusalén podrá obtener el estatuto justo que respetará su carácter particular, su santidad y su patrimonio religioso, para cada una de las tres religiones, judía, cristiana y musulmana", dicen, "esperando" que "la solución de dos Estados se convierta en una realidad y no quede como un simple sueño".

El sínodo hace referencia, sin citarla, a la resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que condenó en noviembre de 1967 la "adquisición del territorio a través de la guerra" y pidió el "retiro de las fuerzas armadas israelíes de los territorios ocupados" luego de la Guerra de los Seis días. A esta resolución le siguieron otras en el mismo sentido.

El término "Tierra prometida" no es un apoyo
Por su parte, el arzobispo de Newton (Estados Unidos), monseñor Cyrille Salim Bustros, presidente de la comisión para el sínodo, declaró en conferencia de prensa que Israel no puede apoyarse en el término de "Tierra prometida" que figura en la Biblia para "justificar el regreso de los judíos a Israel y la expatriación de los palestinos".

Durante el sínodo, como durante su preparación, se afirmó que el conflicto israelo-palestino es la causa de la situación conflictual en que se encuentra toda la región. Los obispos, que declararon en varias ocasiones que los cristianos son "las principales víctimas de la guerra en Irak", juzgaron hoy que el fin del conflicto israelo-palestino permitiría también "poner fin a las consecuencias de la mortífera guerra" en Irak y "restablecer la seguridad que protegerá a todos sus ciudadanos".

Asimismo, "el Líbano podrá gozar de su soberanía sobre su territorio, fortalecer su unidad nacional y continuar su vocación de modelo de convivialidad entre cristiano y musulmanes, por el dialogo de culturas y de religiones y la promoción de las libertades públicas".

En este mensaje redactado en árabe, los patriarcas y los obispos de las Iglesias de Oriente condenan "la violencia y el terrorismo de donde quiera que provenga y todo el extremismo religioso", así como "toda forma de racismo, antisemitismo, anticristianismo e islamofobia". El sínodo hace un llamado "a las religiones a asumir sus responsablidades en la promoción del diálogo de culturas y de civilizaciones en la región y en el mundo entero".