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  • AFP

Una escasez de tiopental sódico, anestésico usado en las inyecciones letales, complicó las ejecuciones en Estados Unidos: mientras algunos estados debieron suspender la aplicación de la pena capital, otros obtuvieron el fármaco pero se niegan a revelar cómo, lo que genera dudas sobre su eficiencia.

Esta situación sin precedentes se vio agravada por un prisionero cuya muerte está prevista para mañana, pero que está pidiendo la detención de su ejecución argumentando que la droga que pretende usar el estado de Arizona para anestesiarlo puede ser falsa o poco segura.

Sólo una compañía farmacéutica en Estados Unidos, Hospira, actualmente produce el fármaco que se utiliza en las ejecuciones, el anestésico tiopental sódico. Pero el anestésico está agotado y la empresa no reiniciará su producción hasta el primer trimestre de 2011.

Algunos estados como Texas y Ohio tienen suficiente tiopental para cumplir su calendario de ejecuciones, pero otros, como Kentucky, se vieron obligados a suspender las condenas.

"En este país estamos tan acostumbrados a las ejecuciones, que los legisladores se ponen nerviosos" cuando se suspenden, afirmó Deborah Denno, profesora de derecho penal de la Universidad Frodham de Nueva York. "Mientras más la postergues, más gente se dará cuenta de que la pena de muerte no sirve al propósito que se supone que tenía que servir".

La escasez de este fármaco ha causado algunos problemas en la infraestructura de los estados que aplican la pena capital en Estados Unidos. El central estado de Oklahoma tomó prestadas dosis de la droga de su vecino Arkansas. En un caso más sorprendente, California y Arizona anunciaron este mes que obtuvieron tiopental y que pretenden llevar a cabo inyecciones letales, de acuerdo a documentos judiciales. Pero las autoridades penitenciarias de ambos estados se niegan a informar dónde compraron el producto.

Cuestionan eficiencia del fármaco
Para los abogados del condenado a muerte en Arizona Jeffrey Landrigan, preso por asesinato y cuya muerte está prevista para mañana, esto causa suficientes cuestionamientos sobre la seguridad y la eficiencia del fármaco como para llevar el caso a la justicia.

"Landrigan enfrenta un importante riesgo de que el Departamento de Correccionales de Arizona haya obtenido, sin saberlo, una droga falsa o inviable", argumentaron los abogados en una petición ante la Corte Suprema del estado. "Si la segunda o tercera droga (que se inyectan en el proceso de ejecución luego del tiopental), el bromuro de pancuronio y el cloruro de potasio, se inyectaran en un prisionero que no está bien anestesiado, el resultado es un dolor atroz, lo que viola la octava enmienda" de la Constitución donde se prohíbe el castigo cruel, dijeron los abogados.

Los juristas señalaron que Hospira es el único fabricante aprobado por la agencia de control de alimentos y medicamentos (FDA) en Estados Unidos y que cualquier nuevo tiopental sólo podría provenir de otro país. Arizona rechazó el argumento, pero un juez federal ordenó al estado que revele el origen del anestésico, mientras otros abogados plantearon argumentos similares en California.