•   TIJUANA / AFP  |
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La matanza de 13 personas en un centro para adictos en Tijuana, la tercera más grave de su tipo el último año en México, pone de relieve que éstos se han vuelto blanco de los ataques de los carteles, en un país donde el consumo de droga aumentó notoriamente en la última década.

Un grupo de pistoleros ingresó la noche del domingo al centro de rehabilitación El Camino AC en las afueras de Tijuana, en la frontera con Estados Unidos, y tras colocar a sus víctimas contra un muro procedió a ejecutarlas.

Interceptan radio de patrullas

No existe claridad sobre el móvil de la matanza, aunque el procurador del estado de Baja California, Rommel Moreno dijo a la AFP ayer lunes que “la hipótesis más sólida es una venganza por la pugna entre bandas criminales”.

Por su lado, policías locales reportaron que tras la matanza, las frecuencias de radio de las patrullas fueron interceptadas con mensajes en los que se relacionaba el ataque con el decomiso la semana pasada de 134 toneladas de marihuana que iban hacia Estados Unidos, en la mayor incautación de esa droga realizada hasta ahora en México.

El fiscal Moreno también evocó la posibilidad de que grupos de narcotraficantes hayan atacado el lugar por sospechar que albergara a miembros de bandas rivales, un motivo que es mencionado en otros ataques realizados contra estos centros.

En septiembre de 2009 un comando armado ingresó a un centro de rehabilitación para drogadictos en Ciudad Juárez y ejecutó a 18 internos. El 11 de junio, unos treinta pistoleros asesinaron a 19 personas en otro centro de atención de adicciones en la ciudad de Chihuahua.

Pánico en centros de rehabilitación

José Luis Ávalos López, presidente del Consejo Directivo del Centro de Integración y Recuperación para Enfermos de Alcoholismo y Drogas, CIRAD, de Tijuana, dijo a la AFP que las organizaciones que trabajan con adictos están preocupadas y esperan obtener protección de las autoridades.

Una de las propuestas es mantener “contacto a través de un número de radio con una autoridad de Seguridad Pública, tendríamos tiempo de aquí a que tumben una puerta o algo a que pueden llegar las autoridades”, dijo.

Y es que el miedo se ha apoderado de estos centros de atención, muchos de los cuales se sostienen de donaciones o de cobro de cuotas a los familiares, sin mayor apoyo oficial, aunque el Gobierno admitió en junio que México se está convirtiendo cada vez más en un país de consumidores y ya no simplemente de tránsito de droga.