•   PARÍS  |
  •  |
  •  |
  • END

La polémica reforma de la jubilación impulsada por el gobierno conservador francés para elevar la edad mínima a 62 años, entró hoy en la recta final en el Parlamento y aunque persisten dificultades en el suministro de combustible, el ejecutivo habla de un "giro" en el conflicto.

Con 177 votos a favor y 151 en contra, los senadores franceses confirmaron hoy la adopción de la reforma que mañana cumplirá su último trámite legislativo con su aprobación definitiva en la Asamblea Nacional (cámara de Diputados). No obstante, la promulgación de esta impopular reforma prevista inicialmente para mediados de noviembre, podría verse frenada por la decisión del bloque socialista en la cámara Baja de "presentar un recurso ante el Consejo Constitucional" que vela por la constitucionalidad de las leyes.

Este jueves séptima jornada nacional de huelgas
El jueves está convocada una séptima jornada nacional de huelgas y protestas contra la reforma, que ya provocó masivas manifestaciones en todo el país. Pero, ante una menor adhesión a las huelgas en el sector petrolero y transportes, el gobierno intentaba dar vuelta la página. "La expresión (del rechazo a la reforma) está cambiando", afirmó hoy la ministra de Economía, Christine Lagarde, interrogada sobre si considera que la movilización social entró en una "etapa de final de conflicto", pese a que evitó pronunciar esa frase. "En esto no hay ganadores o perdedores", afirmó la ministra que ayer estimó las pérdidas causadas por las huelgas en "200 a 300 millones de euros diarios (280 y 569 millones de dólares).

Ocho de las 12 refinerías de Francia estaban en huelga total o parcial y sólo funcionaba en la práctica debido a la falta de crudo.. Sin embargo, el ministro francés del Interior, Brice Hortefeux, previó una "vuelta a la normalidad progresiva".

Según fuentes del sector petrolero, una de cada cinco gasolineras registraba escasez de combustible. "Tenemos hasta ahora 20% de las estaciones de servicio con dificultades de abastecimiento y la tendencia continua mejorando", declaró el presidente de la Unión Francesa de Industrias Petroleras, Jean-Louis Schilansky. No obstante, el secretario general de la CGT, primera central obrera francesa, Bernard Thibault, advirtió que la movilización social "no ha terminado".

Universitarios con escaso respaldo
Sin embargo, escaso respaldo obtuvieron los estudiantes universitarios que habían convocado a manifestaciones contra la reforma, que elevará de 60 a 62 años la edad mínima de jubilación y de 65 a 67 años la edad para cobrar una pensión completa.

En París, tan sólo un millar de estudiantes se concentraron frente al Senado, donde tuvo lugar la votación solemne del proyecto de ley impulsado por el gobierno del presidente conservador Nicolas Sarkozy que pondrá fin al símbolo de la jubilación a los 60 años vigente desde la presidencia de François Mitterrand. "Hoy no sirve de nada hacer huelga contra la jubilación", sostuvo el martes el ministro francés de Trabajo, Eric Woerth, pues la reforma ya está "en la última línea recta", sentenció.

A la luz de la manera en que Sarkozy entabló esta reforma mostrándose inflexible y con la mirada puesta en la presidencial de 2012, algunos analistas estiman que corre el riesgo de "generar una temible amargura" en una parte de la población.

El 42% de los franceses interrogados para una reciente encuesta afirman que esta reforma los incitará a votar en contra de Sarkozy en la próxima elección presidencial. Hasta entonces esta reforma seguirá dando que hablar. "Una reforma puede ocultar otra (...) Un hombre puede ocultar a otro", sostuvo en la cámara Baja un diputado comunista que interrogó al gobierno sobre el papel de Guillaume Sarkozy, hermano del presidente y número uno de un grupo de jubilaciones y pensiones complementarias.