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Más de 300 personas murieron por un brote de cólera en Haití y más de 4,600 fueron hospitalizadas, mientras tanto, la enfermedad sigue expandiéndose entre la población haitiana, devastada por la pobreza y un potente sismo.

El cólera en Haití provocó 13 muertes en las últimas horas, elevando la cifra total a 305, indicó ayer jueves el director general del Ministerio de Salud haitiano, Gabriel Thimoté, al tiempo que se registraron 502 ingresos al hospital, lo que lleva el balance a 4,649 hospitalizados.

La mayoría de los casos se han registrado en el departamento de Artibone (en el centro del país).

Una semana después que se detectaran los primeros casos, el ritmo de muertes ha mermado, pero aún así las autoridades advierten que pueden pasar años antes de erradicar la enfermedad.

Los hospitales estaban atiborrados con pacientes afectados por la enfermedad en el suelo o en las clínicas de maternidad
La Organización Mundial de la Salud advirtió el miércoles que lo peor de la epidemia aún no ha pasado.

“No pienso que la epidemia esté contenida”, dijo Claire-Lise Chaignat, coordinadora del grupo especial de la OMS de lucha contra la enfermedad.

A prepararse para lo peor
La funcionaria indicó que el organismo advirtió a las autoridades haitianas a prepararse para una “situación peor”.

La OMS teme que el brote se expanda en la capital, Puerto Príncipe, donde cientos de miles de personas se amontonan en campamentos improvisados después del terremoto del 12 de enero que dejó a más de 1,3 millones de personas sin hogar.

Varios países latinoamericanos comenzaban a enviar ayuda urgente para detener la propagación del brote.

México envío un avión militar con una brigada de 11 médicos y 2,2 toneladas de medicamentos, informó la Secretaría (ministerio) de la Marina en un comunicado.

El Ministerio de Salud Pública de Brasil anunció el envío de unas cuatro toneladas de medicamentos e insumos para atender la epidemia.

Por ser una enfermedad contagiosa, varios países latinoamericanos tomaron medidas para evitar que los alcance el brote.

Las primeras medidas fueron anunciadas por República Dominicana, que comparte con Haití la isla de La Española.

En América del Sur, Perú, Colombia, Venezuela y Ecuador ya han anunciado un refuerzo de la vigilancia frente a esta infección intestinal aguda, causada por ingestión de agua o alimentos contaminados por la bacteria del cólera que puede conducir a la deshidratación y a la muerte.

“No es inevitable la expansión del cólera a otros países de la región”, declaró a la AFP Dan Epstein, oficial de información de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde Washington. “Haití está en una isla”, lo que puede reducir los riesgos de expansión, añadió.

América Latina, sin embargo, no está bien ubicada a nivel mundial en cuanto a suministro de agua potable, fundamental para evitar la propagación de la enfermedad.

El origen de la epidemia sigue siendo un misterio, y debido a rumores que cuestionan a cascos azules nepaleses, la Misión de ONU para la Estabilización de Haití (Minustah) emitió un comunicado para desmentir “que materias orgánicas humanas volcadas a un río” por sus soldados “hayan provocado el brote”.

En medio de un panorama sombrío, la psicosis crecía entre la población. Diez días después de la aparición de la bacteria, un centro en obras de Médicos Sin Fronteras (MSF) fue atacado la noche del martes a pedradas por unos 300 manifestantes, en la ciudad de Saint-Marc, a unos 100 kilómetros al norte de la capital, Puerto Príncipe.

Un médico local, el doctor Yfto Maquette explicó a la AFP que el centro de MSF debía instalarse cerca de dos escuelas, lo que provocó el temor entre la población de que una afluencia de pacientes propagase la enfermedad.

“Un grupo de personas se manifestó violentamente contra la apertura del establecimiento y varias tiendas fueron incendiadas”, indicó en un comunicado MSF.