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Peregrinos y visitantes empezaban a notarse, aunque en menor medida de lo esperado, ayer viernes en Santiago de Compostela, que ya viste sus mejores galas para recibir este sábado la visita del Papa Benedicto XVI para celebrar el Año Santo en la ciudad que aloja los restos del patrón de España.

“Hemos venido con el obispo de Córdoba (Demetrio Fernández González) para ver al Papa”, dice a la AFP Maite, una mujer en la sesentena, en la Plaza del Obradoiro, frente a la catedral, donde el sábado el Papa oficiará una multitudinaria eucaristía al aire libre.

Maite pasea por la plaza, que este viernes parece más feudo de periodistas y cámaras que de peregrinos y fieles.

“No se ha visto mucha gente, no es lo que se esperaba”, afirmó a la AFP Natalia Quintos, que atiende a un par de clientes en Andaina, en una tienda de recuerdos cercana a la plaza, donde se eleva el altar en el que el sábado el Papa oficiará la eucaristía acompañado por más de 100 cardenales, obispos y sacerdotes.

La enorme estructura se encuentra en una esquina de la plaza, donde se colocarán unas 6.000 sillas para los fieles y que se cerrará al público una vez que se llenen los asientos, por motivos de seguridad, por la que velan unos 6.000 policías.

“Vamos a intentar estar en la plaza, pero será difícil”, dicen a la AFP el matrimonio de peregrinos portugueses Luisa Costa y Nuno Rocha.

Esperan 200 mil personas

“Esperamos unas 200.000 personas más” para ver al Papa, señalaba el alcalde de Santiago, Xosé Santos Bugallo, cuya ciudad cuenta con cerca de 100.000 habitantes.


Sin embargo, la asociación de hotelería de Santiago y su comarca recuerda que todavía hay “entre un 20 y un 30% de plazas hoteleras libres”, según su portavoz, Aser Álvarez, recordando que gran parte de las habitaciones están ocupadas por policías, periodistas y miembros del séquito papal.

“El turista que normalmente viene, incluso el religioso, no va a venir este fin de semana en que prevé que habrá mucha aglomeración y que será difícil moverse”, aclara Álvarez, quien también achaca la falta de ocupación a la especulación de precios que se dio cuando se supo de la visita del Pontífice, que visita por segunda vez España tras su estancia en 2006 en Valencia.

Desde el aeropuerto, Benedicto XVI se dirigirá hasta la catedral en un recorrido, a lo largo del cual ya se han colgado banderas con los colores amarillo y blanco del Vaticano, así como una gran pancarta con la leyenda en gallego “Benedicto XVI comparte el Xacobeo (Año Santo, ndlr) con todos los gallegos. Bienvenido”.

La visita del Santo Padre, la tercera de un Papa a Santiago después de las que realizó en 1982 y en 1989 Juan Pablo II, constituye la culminación del Año Santo Compostelano, que se celebra cada vez que el día del Apóstol, el 25 de julio cae en domingo, algo que no volverá a ocurrir hasta dentro de once años.

Benedicto XVI, al que recibirán en el aeropuerto los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia, hará un pequeño recurrido por la catedral pasando por la Puerta Santa, que sólo se abre en los años compostelanos.

El Papa, como un peregrino más, también cumplirá con el rito de dar el abrazo a la imagen del Apóstol, sobre cuya tumba y restos, traídos, según las crónicas, desde Jafa en Palestina, se asienta la catedral compostelana.

Tras visitar la catedral, Benedicto XVI compartirá un almuerzo con las autoridades religiosas españolas antes de celebrar la eucaristía que constituirá su último acto antes de emprender viaje a Barcelona, última etapa de su estancia en España, donde consagrará el templo de la Sagrada Familia.

“La mayoría de los ciudadanos de Santiago estamos contentos con la visita del Papa”, afirmó el alcalde Santos Bugallo, pese a que también hay colectivos opuestos a la misma, principalmente por el gasto público que supondrá la visita.

La plataforma “Yo no te espero” ha colgado carteles en algunos balcones en contra de la visita.

Esta plataforma rechaza principalmente el coste que tendrá para el erario público la visita papal, que la prensa cifra en tres millones de euros en Santiago.