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Los restos de 17 de los 20 muertos por una avalancha de lodo que cayó sobre un suburbio de la capital de Costa Rica fueron sepultados ayer viernes en medio de expresiones de dolor, mientras continuaba la búsqueda de cuatro personas desaparecidas.

La misa fúnebre, oficiada por el obispo de San José, Hugo Barrantes, se efectuó en la iglesia católica de San Antonio de Escazú, 7 km al suroeste de San José, cerca del lugar donde la madrugada del jueves el deslave cayó sobre una treintena de casas, tras dos días de intensas lluvias.

Los socorristas continuaron la búsqueda de gente sepultada bajo el lodo, pero la Policía redujo la lista de desaparecidos de doce a cuatro personas --dos hombres y dos mujeres--, tras comprobar que las otras estaban a salvo en albergues de emergencia.

“Actualmente hay cuatro personas desaparecidas ya que las demás han sido localizadas en el transcurso del día” viernes, dijo el Organismo (Policía) de Investigación Judicial en un comunicado.

Unos 60 bomberos y miembros de la Cruz Roja participaron bajo la lluvia en el esfuerzo para encontrar a los desaparecidos en una tragedia que llevó a la presidenta costarricense Laura Chinchilla a decretar dos días de duelo.

“En medio de tanta tragedia (...) y de tanta devastación hemos visto grandes rasgos de esperanza y de consuelo en el trabajo bien combinado, en el trabajo tan intenso, en el trabajo sin descanso que vienen realizando las cuadrillas de rescate”, dijo Chinchilla al visitar la zona del deslave.

“El tiempo hoy desgraciadamente no ayuda mucho” a las tareas de búsqueda, pero “van a seguir los esfuerzos de rescate hasta donde se pueda”, agregó.

Los socorristas, con el barro hasta los muslos, revisaban entre escombros de viviendas, troncos de árboles, rocas y algunos enseres desperdigados, mientras cuadrillas de vialidad reparaban los daños en diversas rutas del país.

El lugar de la tragedia semejaba una zona de guerra, con casas destruidas, automóviles aplastados, trozos de techos retorcidos y hasta lavadoras de ropa semienterradas en el lodo.

La búsqueda de los desaparecidos fue suspendida al anochecer de ayer viernes, pero sería reanudada este sábado, indicaron funcionarios.

Las áreas bajas de Escazú albergan gran cantidad de condominios de lujo para extranjeros y las residencias de varios embajadores, entre ellos el estadounidense y el chileno. Las zonas altas, las afectadas por el deslave, son de viviendas populares.

Chinchilla adelantó el jueves que pediría ayuda a “países amigos” y organismos internacionales para reparar los daños, en tanto Nicaragua fue la primera nación en ofrecer ayuda a Costa Rica, pese a que ambos países mantienen una disputa fronteriza.

Además de Escazú, hubo deslizamientos de tierra en otras zonas del área metropolitana que obstruyeron rutas y causaron daños, pero no víctimas, y unas 135.000 personas estaban sin suministro de agua y electricidad, y sin servicios de telefonía fija y celular.

En tanto, unas 1.400 personas permanecen en albergues de emergencia.

Debido al fenómeno de ‘La Niña’, Centroamérica ha tenido este año una violenta temporada de lluvias (mayo a noviembre), que ha desnudado una vez más la vulnerabilidad del istmo a los fenómenos naturales y ha dejado unos 300 muertos, principalmente en Guatemala.