elnuevodiario.com.ni
  •   MÉRIDA  |
  •  |
  •  |
  • AFP

La violencia ligada al crimen organizado en México impide el ejercicio de una prensa libre, advirtió el sábado la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en los trabajos previos a su Asamblea General, en la que participarán los presidentes de México, Colombia y Honduras.

"En México no es posible ejercer un periodismo libre, responsable y confiable. Los periodistas viven con tensión y miedo ante el narcotráfico", expresó María Idalia Gómez, de la Unidad de Respuesta Rápida de la SIP, en los trabajos previos a la Asamblea General, que inicia el lunes en Mérida (este).

La experta de la SIP comentó que a ello se suma el descrédito y la desconfianza hacia las autoridades, que "no hace un trabajo de inteligencia en el combate al narcotráfico", no tiene una "visión a largo plazo" y "no ha sido capaz de resolver un solo asesinato relacionado con las bandas delictivas".

Con el tema de las amenazas a la seguridad para los periodistas, particularmente en México, los trabajos preparatorios fueron inaugurados en Mérida la noche del viernes y continuarán este fin de semana previo a la inauguración oficial del lunes.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, participará mañana en el encuentro, en cuya agenda figura una reunión de la Comisión de Libertad de Prensa e Información para presentar los informes de cada país.

La inauguración de la Asamblea General será encabezada por el mandatario mexicano, Felipe Calderón, y el presidente de la SIP, Alejandro Aguirre.

Los trabajos de la Asamlea General de la SIP concluyen el martes con las conclusiones y aprobación de los informes sobre la situación de la libertad de expresión en cada uno de los países del hemisferio, en el que participan directivos, editores, periodistas, autoridades y expertos.

El viernes, un periodista mexicano de 37 años murió a balazos en la ciudad de Matamoros (noreste), fronteriza con Brownsville, Texas, cuando daba cobertura a un operativo militar.

Al menos 34 periodistas han sido asesinados en México desde 2008, la mayoría de ellos en los estados fronterizos con Estados Unidos, donde los cárteles de las drogas se disputan las rutas hacia Estados Unidos.