•   MÉXICO / EFE  |
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El Gobierno mexicano espera en el corto plazo que se genere inestabilidad dentro de los carteles que operan en el nordeste del país, tras ser abatido el pasado cinco de noviembre en Matamoros el líder del Cártel del Golfo, Ezequiel Cárdenas Guillén, alias “Tony Tormenta”.

“De corto plazo sí se genera una inestabilidad al interior de las organizaciones criminales, pero de manera muy inmediata también lo que se va haciendo es pulverizando estas organizaciones criminales”, declaró a Televisa el secretario técnico y portavoz de Seguridad Nacional del Gobierno mexicano, Alejandro Poiré.

En entrevista comentó la acción lanzada por la Armada de México que, tras tres horas de refriega, abatió a “Tony Tormenta”. “Es un paso muy significativo” para desmantelar la criminalidad en el nordeste de México, añadió.

El líder criminal que falleció en la operación era el “de más alto nivel de una de las principales organizaciones criminales del país, y, ciertamente, la que tenía mayor fortaleza en el estado de Tamaulipas”, indicó Poiré.

Recordó que se le venía buscando “desde hace varios meses” por la importancia de las acciones del cártel del Golfo en múltiples delitos como secuestros y extorsiones.

Descabezados por ese golpe
Poiré reconoció que la captura de Ezequiel Cárdenas Guillén “era un objetivo estratégico muy importante” para el Ejecutivo mexicano en su propósito último de “pulverizar” a las organizaciones criminales, “precisamente para que no sean capaces de generar violencia”.

El alto funcionario defendió la estrategia de descabezar a los grupos criminales.

“La capacidad de generar un liderazgo no es infinita, y las organizaciones no permanecen absolutamente intactas después de un golpe de esta magnitud”, añadió.

Sin embargo, pidió, además, que otras autoridades, estatales y municipales se esmeren también por “renovar sus policías, tener mejor información y poder prever situaciones de inestabilidad” que se den en su zona de influencia.

En lo que va de año, más de 10,000 personas han sido asesinadas en acciones relacionadas con el tráfico de drogas y el crimen organizado, según un recuento publicado el pasado 4 de noviembre por el periódico Reforma.

Esto dentro de una ola de violencia que hasta el pasado agosto había dejado más de 28,000 muertos en México, desde el 1 de enero de 2006, cuando asumió el poder el presidente Felipe Calderón.

El mandatario decidió lanzar una estrategia frontal de combate a la delincuencia organizada en México, y poner al frente de la misma al Ejército, a la Marina y a la Policía Federal, lo que ha servido para realizar importantes capturas de líderes criminales, pero que no ha logrado frenar la ola de violencia que existe en algunas zonas del país, sobre todo en Ciudad Juárez.