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Murió Emilio Massera uno de los peores represores argentinos
BUENOS AIRES / AFP
Uno de los mayores responsables de crímenes de lesa humanidad en la última dictadura argentina (1976-1983), el ex almirante Emilio Massera, alias “‘Comandante Cero”, murió ayer lunes a los 85 años a causa de una hemorragia cerebral, informó una fuente del Hospital Naval a la AFP.

“Sí, murió”, respondió la fuente del hospital donde estaba internado tras haber sufrido otro accidente cerebro vascular en 2003 que lo dejó postrado en una cama en estado casi vegetativo, de manera que la Justicia argentina lo declaró insano mentalmente e ininputable.

El ex almirante fue uno de los responsables del golpe de Estado de 1976 que derrocó a Isabel Perón, e integró la Junta de Comandantes en el poder junto a su máximo responsable, el general de Ejército Jorge Videla, y al brigadier general de la Fuerza Aérea Orlando Agosti.

Massera fue el jefe de la Marina de Guerra que tenía mando directo sobre la tenebrosa Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los mayores centros clandestinos de tortura y asesinato, por donde pasaron 5,000 prisioneros políticos de los cuales sobrevivieron sólo un centenar.

Sentenciado a cárcel perpetua en 1985 en el histórico juicio civil a la Junta de Comandantes, fue indultado en 1990 por el ex presidente Carlos Menem, pero a mediados de los años 90 se reabrieron los enjuiciamientos, entre ellos uno crucial por el robo y cambio de identidad de unos 500 bebés. Además, en 2007 la justicia argentina anuló el indulto de Menem.

Una maternidad clandestina funcionó durante años junto a la prisión de la ESMA, en la zona norte de Buenos Aires, frente al edificio de la Comisión de Energía Atómica, y a pocas calles del estadio Monumental de fútbol.

Al reiniciarse los juicios, entre ellos la causa ESMA con 18 ex marinos acusados, entre ellos el ex capitán Alfredo Astiz, alias ‘El Ángel rubio de la muerte’, Massera sufrió su postración y los médicos forenses lo eximieron.

Mientras tanto, era actualmente juzgado en rebeldía por un tribunal de Roma, que envió a un médico italiano a Buenos Aires para constatar si era verdad que el hombre que fue dueño de la vida y de la muerte de millares de personas no podía defenderse en juicio como decía su bogado defensor.

“Está en plenas facultades mentales”, dijo el médico italiano al tribunal.

El ex almirante compartió de hecho el poder con Videla, pero a diferencia del ex general, quien era un soldado obediente a los civiles que instigaron el golpe y condujeron la economía, tenía un proyecto propio de poder y construyó en las sombras un partido que llamó luego de la Democracia Social.