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  • EFE

La muerte de dos obreros en una mina del norte de Chile reabrió hoy el debate sobre la precariedad laboral en el sector, pocos días antes de que se cumpla un mes del rescate de los "33 de Atacama".

Una explosión de dinamita acabó ayer con la vida de dos trabajadores y la pérdida del ojo izquierdo de otro en el yacimiento "Los Reyes", situado cerca de la mina "San José", en la que se desarrolló el drama de 70 días de los 33, en la región de Atacama.

El gobierno informó hoy que el yacimiento de cobre, ubicado a 65 kilómetros de Copiapó, será cerrado porque operaba "al margen de la institucionalidad", según el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.

"No había posibilidades de fiscalizar porque no estaba con sus papeles (documentos) ni se había presentado (inscrito) como una mina que iba a ser operativa", precisó.  "No podemos estar controlando todos los piques mineros que puedan existir", agregó en tanto el ministro de Minería, Laurence Golborne, que llamó "a tomar conciencia" y a denunciar este tipo de actividades ilegales.

Tras el accidente, la intendenta de Atacama, Ximena Matas, ordenó un catastro oficial para determinar qué minas están trabajando actualmente con medidas de seguridad y cuales no.

Dueño de mina está prófugo
El dueño de la Compañía Minera del Sur, propietaria de la mina Los Reyes, el mexicano Germán Tallas Bazán, se encuentra prófugo desde ayer, cuando se le vio por última vez después de trasladar al Hospital de Copiapó al minero que resultó herido de gravedad en el ojo izquierdo, Mauricio Silva.

La situación del mexicano fue confirmada hoy por el prefecto Luis Mardones, jefe de la Policía de Investigaciones (PDI) en la zona, mientras trabajadores de la mina dijeron a periodistas locales que vieron el automóvil de Tallas Bazán estacionado en el aeropuerto.

Las muertes de Daniel Lazcano, de 24 años, y Homero Aguirre, de 40, así como el reciente rescate de los 33 mineros, que quedaron atrapados durante 70 días a 700 metros de profundidad en la mina San José han reabierto el debate sobre la precariedad laboral en la minería chilena.

"No podemos dejar de mirar impotentes que sigan ocurriendo este tipo de tragedias y no exista una capacidad de reacción por parte del Estado para evitar este tipo de hechos", manifestó el diputado del Partido Comunista por Atacama, Lautaro Carmona. "Como país tenemos la obligación moral de jugar activamente un papel para que la actividad laboral de mucha gente en el país, no sea una trampa mortal", añadió.

Carmona hizo estas declaraciones poco antes de que el presidente chileno Sebastián Piñera recibiera hoy un informe preliminar sobre seguridad laboral en el país, elaborado por la Comisión de Seguridad en el Trabajo, creada después de que los 33 mineros quedaran atrapados en la mina San José. Piñera no se refirió al accidente de ayer pero sí hizo alusión al episodio de los "33 de Atacama".

Piñera se compromete a "cambiar la historia"
"Nuestro gobierno está cien por cien comprometido con cambiar la Historia. Ojalá el accidente de la mina San José sea un antes y un después en la forma en que Chile trata a sus trabajadores", afirmó durante una visita a una empresa en el barrio santiaguino Los Cerrillos.

"Espero que tengamos un año 2011 muy bueno para Chile, sin accidentes", añadió. Sin embargo, según el diputado comunista, "el nuevo trato' que pretende instalar el gobierno" es sólo "un concepto publicitario y le falta contenido real". "Lo que existe acá es un aumento del maltrato, cuyas consecuencias las pagan los de siempre, los trabajadores", concluyó.