•   LONDRES /AFP  |
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El gobierno británico detalló ayer jueves su polémica reforma de los subsidios por desempleo, que incluye poner a trabajar a los desempleados, al día siguiente de que miles de estudiantes protagonizaran la primera manifestación dominada por la violencia, contra su plan de ajuste.

Los desempleados que rechacen ofertas de trabajo o no se presenten a las labores comunitarias obligatorias perderán sus prestaciones por una duración de hasta tres años, según el plan presentado por el ministro de Trabajo y Pensiones, Ian Duncan Smith.

“Nos aseguraremos de que el trabajo siempre pague más que recibir subsidios”, declaró Duncan Smith al presentar su proyecto a los diputados este mediodía en la Cámara de los Comunes.

El objetivo es ahorrar los 5,000 millones de libras (8,000 millones de dólares, 5,800 millones de euros) que, según él, le cuestan anualmente al Estado el fraude y los errores en la factura de las prestaciones sociales.

La reducción de esta factura, que globalmente representa alrededor de una tercera parte del gasto público, se enmarca en el drástico programa de recortes del gobierno de David Cameron en el poder desde mayo, para reducir el déficit presupuestario y la deuda británica.