•   SEÚL / AFP  |
  •  |
  •  |
  • END

El presidente estadounidense, Barack Obama negó ayer en Seúl al finalizar la Cumbre del G20, haber perdido influencia y prestigio en el escenario internacional, tras la derrota de su partido en las elecciones de mitad de mandato.

“No”, respondió simplemente Obama a la pregunta de si sus dificultades en Estados Unidos habían disminuido su influencia en el extranjero, respuesta emitida una conferencia de prensa.

El presidente destacó a continuación la importancia de su país, al subrayar que los asiáticos querían trabajar con Estados Unidos en temas relacionados con la economía y la seguridad.

“Lo que estoy diciendo es que tengo la impresión de que mis vínculos se han reforzado con la gente con la que he trabajado aquí”, respondió Obama, quien se negó a hacer referencias a los demás dirigentes de los países más poderosos del planeta, reunidos el jueves y el viernes en Seúl para una Cumbre del G20.

Comparó la “euforia” que rodeó su elección a la cabeza de Estados Unidos en noviembre de 2008 con las amistades sinceras que se ha forjado a lo largo de estas cumbres internacionales, y mencionó entre otros al primer ministro indio, Manmohan Singh.

“Compartimos un grado de comprensión mutua y de placer trabajando juntos que no existía cuando era nuevo en el escenario internacional”, declaró el dirigente estadounidense, unos días después de su visita de 72 horas a este país asiático en plena expansión.

Obama citó a otros dos dirigentes con los que mantiene este tipo de relaciones: la canciller alemana Ángela Merkel y el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan. Dijo compartir con ellos varios ámbitos de entendimiento, pese a opiniones muy diferentes en algunos temas.

También tuvo la misma sensación agradable con el huésped de esta Cumbre del G20, el presidente surcoreano Lee Myung-Bak, aunque no lograran firmar el jueves un acuerdo de libre comercio entre los dos países.

Chinos difíciles

Sin embargo, negociar con el presidente chino Hu Jintao parece menos fácil.

“No era más fácil conversar sobre divisas después de mi elección y cuando tenía una tasa de popularidad del 65%”, declaró el presidente Obama.

“Era difícil entonces y es difícil ahora, porque los intereses de este país están en juego y todo esto no va a resolverse fácilmente”.

China y Estados Unidos multiplican las acusaciones cruzadas desde hace meses: Washington reclama una apreciación del yuan para frenar las exportaciones chinas, a lo que Pekín responde que Estados Unidos debilita el billete verde al inyectar miles de millones de dólares en su economía.