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  • AFP

El símbolo de la lucha por la democracia en Birmania Aung San Suu Kyi, liberada hoy por la junta militar después de más de siete años bajo arresto domiciliario, pidió a sus miles de seguidores trabajar "juntos" por el futuro del país.

Hacia las 17h00 (10H30 GMT), responsables de la junta entraron a su casa, en la calle de la Universidad, para leer la orden de liberación en el mismo día en que expiraba su última condena a 18 meses de arresto domiciliario. En un fragor de aplausos y gritos, miles de personas se precipitaron hacia la desvencijada casa familiar situada a orillas de un lago, en pleno centro de la capital, con la esperanza de ver a la que llaman la Dama de Rangún. Finalmente, poco después de las 17h30, la Nobel de la Paz apareció delante de la verja de su casa, muy sonriente. Cogió una flor que le lanzaron y se la puso en el cabello.

Aung San Suu Kyi, de 65 años, se dirigió a sus partidarios y los invitó a trabajar "juntos" por el futuro del país, y a escucharla el domingo a mediodía (05h30 GMT) en la sede de su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND, disuelta).

"Debemos trabajar juntos, unidos", declaró. "Si quieren escucharme vengan por favor mañana a mediodía a mi oficina" de la LND, añadió. "Quiero decirles que habrá un momento para salir. No se queden en silencio cuando llegue ese momento", añadió. "Tengo muchas cosas para contarles, ya que no nos vemos desde hace mucho tiempo".

La hija del general Aung San, héroe de la independencia birmana, pasó más de 15 de los últimos 21 años privada de libertad, ya que la junta militar encontró siempre una disculpa para encerrarla después de cada una de sus liberaciones. Lleva sin libertad de movimientos desde mayo de 2003.

"Heroína" de Obama
Desde la comunidad internacional, los principales mandatarios se felicitaron por la puesta en libertad de la opositora birmana. En Yokohama, Japón, donde se celebra el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, el presidente estadounidense Barack Obama se congratuló por la liberación de "su heroína" y pidió además a la junta militar la liberación de todos los presos políticos.

El secretario general de la ONU Ban Ki-moon también llamó a la junta a "consolidar el gesto de hoy liberando a todos los otros prisioneros políticos". Para el primer ministro británico David Cameron la liberación "debería haberse producido hace tiempo".

La organización Freedom Now, que asesora internacionalmente a Suu Kyi, saludó también su puesta en libertad. Se mostró sin embargo pesimista y calificó la medida de "virtualmente insignificante" a menos que la junta militar que gobierna ese país se involucre en un diálogo para restaurar la democracia.

Algunos países occidentales advirtieron al régimen militar birmano contra la idea de imponer restricciones a los movimientos de la premio Nobel de la Paz. "Es completamente libre, no hay absolutamente ninguna condición", afirmó un alto responsable birmano bajo anonimato. Occidente había criticado duramente el rechazo de los militares a dejarla salir antes de las elecciones del pasado domingo, las primeras en 20 años. El partido afín a la Junta ya reivindica el 80% de los escaños en estos comicios, antes incluso de que se anuncien los resultados oficiales.

Manteniéndola encerrada durante toda la campaña, el generalísimo Than Shwe, hombre fuerte de la junta, apartó a su peor enemiga del mapa electoral, a la vista de la derrota sufrida en 1990. En aquel entonces Suu Syi y la LND consiguieron una aplastante victoria en las elecciones. La junta siempre se negó a aceptar estos resultados, pero la opositora se ha aferrado a ellos para avalar su legitimidad como adversaria por antonomasia de los militares.

Aung San Suu Kyi redescubrirá su país. Tendrá que acostumbrarse a ver teléfonos móviles, a jóvenes birmanas con minifaldas, los edificios, todo un paisaje que, según algunos, le resultará extraño. Tampoco ha visto a sus dos hijos que viven en Gran Bretaña desde hace casi diez años. En 1999 renunció a ir a ver a su marido moribundo por miedo a no poder regresar a Birmania.