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  • AFP

El presidente francés Nicolas Sarkozy confirmó hoy a François Fillon como jefe de un nuevo gobierno situado más a la derecha del espectro político y marcado por la continuidad de sus principales miembros para preparar la incierta batalla de la presidencial de 2012.

Anunciada hace cinco meses por un jefe de Estado en su peor momento de popularidad, esta remodelación ministerial, destinada a revitalizar la acción del gobierno, se resume en gran parte en un intercambio de carteras con mantenimiento de muchos ministros y un tinte claramente de derechas.

La primera etapa de la remodelación de gabinete fue la presentación por Fillon de la dimisión de su gobierno. Su designación de nuevo como primer ministro acabó con el suspense de los últimos días. "Después de tres años y medio de reformas atrevidas, llevadas a cabo pese a la severa crisis económica y financiera mundiales, me comprometo, bajo la autoridad del jefe de Estado, con determinación, en una nueva etapa", declaró Fillon.

La confirmación en el cargo de Fillon, un colaborador de 56 años discreto y eficaz, sistemáticamente mejor considerado en los sondeos que el hiperactivo presidente, puso punto final a las especulaciones que daban al ministro de Ecología, el centrista Jean-Louis Borloo, como favorito para el cargo.

El fin de semana estuvo marcado por las intensas negociaciones de último minuto. El jefe de gobierno se desplazó a la sede de la presidencia en tres ocasiones mientras las listas se hacían y deshacían al ritmo de rumores e indiscreciones.

Finalmente, Michèle Alliot-Marie, de 64 años, acostumbrada a los ministerios prestigiosos (Justicia, Defensa, Interior) se hace cargo de la cartera de Relaciones Exteriores, en la que reemplaza al médico de izquierdas Bernard Kouchner.

Una mujer dirige la diplomacia francesa
Figura relevante de la derecha francesa y allegada del ex presidente Jacques Chirac, es la primera mujer que dirige la diplomacia francesa.

Alain Juppé, de 65 años, fiel ex primer ministro de Chirac que llegó a sacrificar su carrera política por él, vuelve ahora como número dos del gobierno, con el cargo de ministro de Estado y ministro de Defensa, cartera en la que reemplaza al centrista Hervé Morin. Por su parte, Christine Lagarde, de 54 años, se mantiene en el estratégico ministerio de Economía, en un momento en que Francia acaba de hacerse cargo de la presidencia anual de G20, en plena "guerra de divisas", y que asumirá a partir de enero la del G8.

También conserva su cartera el responsable de Interior, Brice Hortefeux, pero no así el de Trabajo, el controvertido Eric Woerth, que desgastado por los escándalos de corrupción y una reforma del sistema de jubilación mal aceptada por la opinión pública fue reemplazado por Xavier Bertrand.

Con el nuevo gabinete, Sarkozy pone fin a su política de "apertura" a personalidades de izquierda, que supuso la entrada entre otros del ex socialista Kouchner. Además de la partida de Kouchner y de Morin, otro importante centrista, Jean-Louis Borloo decidió dejar el equipo de Sarkozy.

Esta remodelación se produce a año y medio de la elección presidencial de la primavera boreal de 2012, a la que Sarkozy puede volver a presentarse. El presidente tiene en los sondeos un pésimo índice de aceptación. Según un sondeo que será publicado el lunes en el diario Libération, Sarkozy pierde 3 puntos a 32% de opinión favorable (contra 65% de opinión negativa). Además, se ve superado en popularidad por otras cinco personalidades de derecha, entre ellas François Fillon, Jean-Louis Borloo y su gran enemigo, el ex primer ministro ministre Dominique de Villepin.

En la oposición de izquierda, se consideraba que esta remodelación gubernamental no cambiará la política de Sarkozy.