•   NUEVO LAREDO / AFP  |
  •  |
  •  |
  • END

Dos operaciones de rescate que liberaron a más de un centenar de ciudadanos de Centro y Suramérica muestran que secuestros y abusos a migrantes siguen siendo frecuentes en México, pese a medidas anunciadas tras la matanza en agosto de 72 extranjeros indocumentados.

En la mayor de las operaciones, 106 inmigrantes indocumentados de Honduras, Guatemala y El Salvador, entre ellos 33 menores, fueron rescatados en una finca bananera en la que eran obligados a trabajar en condiciones de esclavitud en el estado mexicano de Chiapas (sureste), en la frontera con Guatemala.

Los trabajadores debían realizar tareas en un cultivo para poder obtener su libertad, según declaró una joven de 17 años que alertó a las autoridades de las condiciones de explotación del grupo, indicó la Fiscalía.

Este martes la Procuraduría de Chiapas informó de otra operación en la que se detuvo a los dueños de dos bares en el poblado colonial de Comitán donde seis mujeres de Guatemala y Honduras -de entre 16 y 22 años- eran forzadas a prostituirse.

En tanto en el estado de Tamaulipas (noreste), donde ocurrió la masacre de agosto, fueron rescatadas 10 personas -entre ellos cuatro colombianos, dos salvadoreños y un ecuatoriano- que habían sido secuestrados al parecer por policías.

La semana pasada durante un foro mundial sobre migración organizado por la ONU en Puerto Vallarta, oeste de México, el presidente Felipe Calderón se comprometió a dar pronto resultados de la investigación sobre la matanza de Tamaulipas, de la cual un sobreviviente acusó al grupo narcotraficante Los Zetas.

Medidas insuficientes

Otros miembros del gobierno celebraron durante el mismo evento la puesta en marcha de planes para impedir secuestros de migrantes y darles protección a su paso por México.

Pero estas medidas no parecen estar dando los resultados esperados por el gobierno, según señala Guadalupe Balboa, congresista electa por el opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Balboa, quien la semana pasada recorrió la frontera con Guatemala, dijo que los asaltos, secuestros, violaciones y explotación laboral siguen siendo una constante en la ruta que siguen los migrantes para cumplir su objetivo de llegar a Estados Unidos.